Resumen de la Tesis Doctoral (castellano)

Resumen de “El linaje valenciano de los Roig. Memoria, familia y patrimonio a través de quince generaciones”

Enric Marí Garcia

[Llibre de família dels Roig de València. Biblioteca Valenciana, ms. 51 (fragment)]

Reconstruimos en este estudio el linaje de los Roig de València, y analizamos sus bases materiales, las estrategias de reproducción y sus relaciones sociales, familiares, de parentesco o económicas, con el hilo conductor del “libro de familia”, que inició en 1688 don Francisco Roig y Dou (1631-1692), en el que dejó a sus descendientes las noticias familiares de nueve generaciones desde el siglo XIV, y una detallada memoria sobre la gestión del patrimonio familiar. El libro fue continuado por sus descendientes hasta 1871, recogiendo hasta siete manos (siete generaciones), convirtiéndose así en uno de los más extensos e interesantes egodocumentos de la historiografía valenciana y europea. El documento, citado como el Manuscrito Alcalalí por Rodrigo Pertegás y por Roque Chabás, sirvió en parte como base para la reconstrucción de la familia medieval de los Roig en la introducción al Espill de Jaume Roig (1905) de Chabás, y ahora nos ha permitido el estudio de las diversas casas del linaje, que perduró a través de la Edad Moderna hasta enlazar con los Ruiz de Liori a mediados del siglo XIX, en el tránsito a la Contemporaneidad.

La exhumación documental y la revisión bibliográfica nos han permitido comprobar las estrategias de reproducción social, sucesorias, matrimoniales, biológicas, educacionales, sociales… y la construcción de un patrimonio material y también simbólico (heráldica, genealogía, entierro) de una familia tipo del patriciado urbano valenciano, ennoblecida en la Edad Moderna.

Establecemos en nuestro estudio una primera etapa, desde el siglo XIV a mediados del XVII, que definimos como una trayectoria ascendente, caracterizada por la importancia de las inversiones educativas y la promoción profesional de sus miembros, la consolidación de un prestigio social que los impulsó entre las elites municipales y la provisión de un conjunto de símbolos propios de la nobleza, hasta llegar al siempre deseado reconocimiento nobiliario. En cambio, calificamos en términos de supervivencia del linaje una segunda etapa que comprendería desde la segunda mitad del siglo XVII hasta el XIX, cuando, conseguida la condición nobiliaria, los Roig aumentan el patrimonio y lo consolidan a través de la vinculación, construyen nuevas redes familiares y sociales y, después de una crisis familiar interna, reaparecen entre las elites municipales borbónicas.

Mediante el acercamiento biográfico y el estudio microhistórico, nos hemos aproximado a la rama familiar que se extinguía con la muerte de doña Elena Roig (+1584), cuyos enlaces matrimoniales ascendentes les habían propiciado el reconocimiento nobiliario. Este personaje ha pasado a la historia por ser la fundadora de la cartuja de Ara Christi.

La rama principal del linaje ha sido estudiada a través de la figura del inquisidor Ambrosio Roig (+1647) y su ascendencia. Hijo del paterfamilias del linaje don Gaspar Roig (+1630), ennoblecido en 1612, su poliédrica figura crece en interés para la familia al fundar en su testamento una administración en la citada cartuja cuyas rentas debían destinarse a los estudios de los hombres del linaje, así como a la dotación de las mujeres que tomaran estado de casadas o de religiosas.

Extinta la rama principal, el linaje continuó con la rama secundaria iniciada por el hacendado Pedro Juan Bautista Roig (+1601), quien acumuló casa y tierras en Rocafort i que proveyó de estudios de Derecho en Salamanca a su hijo Juan Bautista Roig y Aznar (+1650). Éste desarrolló un extenso currículum jurídico en València, llegando a ser abogado de la Ciudad y destacándose a favor de ésta en el conflicto insaculatorio de 1645. Casado con Magdalena Dou, su red familiar incorporaba apellidos notables como los generosos Cabrera, los Monreal o los Lloris, asociados a la baronía de Alfarrassí. Obtuvo privilegio de nobleza en 1640 y murió diez años después, dejando herederos a sus dos hijos Tomás y Francisco, quien tomó las riendas de la casa tras la deshabilitación de su hermano por enfermedad.

Personaje clave para nuestro estudio (como escritor primigenio del libro y fundador del vínculo con los bienes que administró a través de diversas herencias familiares) Francisco Roig y Dou contrajo matrimonio con una hija del influyente político Mateo Moliner, cuyo clan incorporaba familias de juristas como los Gombau, los Ortí o los Vilarrasa. Tras una vida dedicada a la gestión del patrimonio familiar, muere en 1692, dejando vinculados bienes cuyas rentas alcanzaban las 1.200 libras brutas anuales, además de las 200 libras dejadas por el inquisidor Roig, a favor de su nieto primigenio, Francisco Roig y Ginart (+1722), menor de edad, tras las desavenencias paterno filiares con su único hijo, Vicente Roig y Moliner, cuya azarosa vida le llevó primero a contraer matrimonio a espaldas de la familia y después a ser condenado por oscuros delitos, y mediante consecutivas “económicas” a ser condenado a diversas prisiones del Mediterráneo. La fundación del vínculo en 1692 supone un cambio radical en las estrategias sucesorias familiares, en las que primaban los testamentos igualitarios o preferenciales.

[Llibre de família dels Roig de València. Biblioteca Valenciana, ms. 51 (fragment)]

Tras dos generaciones en la sombra, su descendiente don Francisco Roig y Deona (1704-1783), titular del vínculo, toma posesión en 1742 del cargo de regidor perpetuo por la clase de nobles de la ciudad de València. Vendió la plaza en 1759, para hacerse cargo de la hacienda familiar. En nuestro estudio hemos anclado la figura de este regidor a la historiografía valenciana del Setecientos, que se había ocupado de la composición social del colectivo borbónico sin poder apuntar a los orígenes de este personaje. Su muerte sin descendencia marca la extinción de la rama del linaje, que continuó sucesivamente en su sobrino, el jurista Juan Bautista Roig y Aguirre (+1803) y sus descendientes, Francisco de Paula Roig y Brisa (+1808) y Francisco de Paula y Carmen Roig y Mezquita (+1837), última poseedora del vínculo hasta su división entre sus herederos, en el entorno histórico de las nuevas leyes desvinculadoras.

Ya en los años centrales del siglo XIX, tras la desamortización y la exclaustración del clero regular, los herederos iniciarán un largo proceso judicial en defensa de las rentas y las propiedades de la administración dejada, dos siglos antes, en Ara Christi por el inquisidor Ambrosio Roig. En aquellos días, los Roig habían enlazado matrimonialmente con los Ruiz de Liori, barones de Alcalalí, y consultaron y anotaron algunas páginas del libro de familia, hasta el año 1871. La última descendiente de los Roig, Pascuala Pardines Peacocke y Roig de Mezquita contrajo matrimonio en 1850 con don José Matías Ruiz de Liori y fueron los padres de don José María Ruiz de Liori, erudito, polígrafo, político conservador, alcalde de Valencia y miembro de Lo Rat Penat, que fue amigo de Teodoro Llorente, Rodrigo Pertegás y Roque Chabás, cerrando así un precioso círculo entre la historia de la familia y la historia del libro.

En definitiva, con el estudio de las estrategias de reproducción social, constituidas a menudo entre los conflictos de los individuos, de la lógica generacional y de la pervivencia del linaje, restituimos para la Historia Moderna valenciana un linaje olvidado (a pesar de su presencia entre la oligarquía municipal durante más de cinco siglos) al tiempo que redescubrimos, para la historiografía valenciana, una preciada memoria personal, dada por perdida desde hace más de un siglo.

El discurso de defensa de la tesis puede consultarse en:

Discurs de defensa de la Tesi Doctoral

La tesis íntegra se encuentra en:

https://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/62917/AAA%20-%20Tesis_1_2.pdf?sequence=1

Discurs de defensa de la Tesi Doctoral

EL LINAJE VALENCIANO DE LOS ROIG. Memoria, familia y patrimonio a través de quince generaciones.

València 27 de setembre de 2017.

Enric Marí Garcia.

Bon dia. Abans d’entrar en la defensa d’aquesta tesis doctoral, voldria agrair als membres del Tribunal el haver acceptat la proposta de la designació i la seua dedicació a l’estudi del treball que hui defensem.

L’inici del nostre treball ve determinat per la troballa de l’anomenat “Manuscrito Alcalalí”, dins els estudis que emprenguérem per tal de sol·licitar la protecció del immoble que habitaren els Roig medievals, avui a recer de la Llotja de la Seda. Una memòria, iniciada en 1688 per don Francesc Roig i Dou, destinada als seus descendents i convertida en el llibre mestre de l’arxiu patrimonial dels Roig, amb la institució del vincle que l’autor fundà a favor del seu net primogènit, en 1692.

            Consultat en el trànsit dels segles XIX i XX pel metge i historiador Rodrigo Pertegás, les seues notes biogràfiques, parcials, serviren a Roc Chabás per construir la biografia medieval dels Roig en la introducció a l’edició de 1905 de l’Espill del metge Jaume Roig, aquella narració d’un viatge vital en més de 16.000 versos en quarts ritmats, que constitueix un dels cims de la literatura catalana de tots els temps. Amb aquestes dades, la família medieval dels Roig ha passat en l’imaginari cultural valencià com a prototip de família de prohoms, membres d’un patriciat urbà que monopolitzà la vida ciutadana, política, cultural i socialment, de la València medieval i especialment del seu Segle d’Or.

            El manuscrit conté notícies des del segle XIV i va ser continuat pels seus descendents fins al segle XIX, sobrepassant així els límits cronològics de la Edat Moderna. La qualitat de la seua escriptura primigènia, amb quasi 300 referències nominals dins la família, i el detall de l’administració del seu patrimoni, amb altres 1.400 cites nominals, entre les quals, moltes d’elles d’actes notarials, ens han permès la recerca de centenars de documents a l’hora de bastir el treball que ara defensem. Es excepcional la permanència del text dins la família tant de temps, així com la presència de fins a set mans (en definitiva, set generacions) a les seues pàgines.

             Plantegem, doncs, l’objectiu d’aquesta Tesi Doctoral: L’estudi del llinatge dels Roig de València, de les relaciones familiars, de parentesc, econòmiques, socials… i les estratègies de reproducció social, amb el fil conductor del llibre de família.

            Amb aquest propòsit, ens hem acostat en primer lloc als àmbits de l’Arxivística i als estudis sobre Cultura Escrita, per tal de conceptualitzar el llibre de família com a principal element de l’arxiu patrimonial de la Casa, i especialment com a expressió material i escrita del vincle creat pel seu autor.

            La definició taxonòmica de “llibre de família” va ser aportada recentment per Raul Mordenti,  avui àmpliament acceptada arran d’Europa, puntualitzant el concepte de livre de raison francés, de les ricordanze florentines o des “llibre de compte i raó”, com se’ls coneix a les nostres terres, per tal de distingir-los d’entre el maremàgnum de escriptures memorialístiques, en tant que els defineix com a textos memorials, dietarístics, plurigeneracionals i concernents a la família.

            Memorials, en tant que la finalitat fonamental d’aquests llibres és la de fer memòria, i per tant elegir, remarcant el caràcter actiu y creatiu de l’activitat memorialística; dietarístics, és a dir, portats al dia, i amb un caràcter ben específic: els llibres de família són construïts en forma de graella en dues dimensions, amb les divisions temàtiques per capítols, dins els quals es desenvolupa el calendari. És precisament aquesta escriptura en xarxa la que distingeix els llibres de família dels diaris o dels dietaris –en la definició en què s’entenen en la memorialística valenciana- desenvolupats en una única direcció marcada pel calendari; plurigeneracionals, definició que també els diferencia del diari íntim i l’autobiografia, donat que el llibre de família està concebut per a ser escrit per diverses mans consecutivament, i cada una d’elles representa més una generació que un individu, del qual el “jo” omnipresent és més un “jo” col·lectiu, familiar, que es renova en cada substitució generacional, presentant un infinit cercle de lectura/escriptura que conjura la pervivència del llinatge.

            La darrera condició “concernents a la família”, reafirma la seua singularitat: la família recull els sis elements del sistema de comunicació lingüística de Robert Jacobson: la família és l’emissor, el missatge, el context, el codi, el canal i el receptor del llibre. Aquesta circumstància explica que no es troben al·lusions a una futura publicació d’aquestes escriptures, establint per tant que aquests llibres han estat destinats exclusivament a romandre als arxius familiar, motiu pel qual, si avui els trobem a altres dipòsits, ho serà per fets excepcionals (segrests revolucionaris, desmembrament de biblioteques o arxius, extinció de llinatges, donacions, catàstrofes….). Mordenti ha reclamat un canvi d’actitud d’historiadors i responsables d’arxius per tal de revisar les catalogacions y publicacions, de vegades mutilades, com també assenyala Casey, amb la fi de donar visibilitat a aquests escrits, que, dins dels anomenats egodocuments o “escriptures de l’àmbit privat”, avui son considerades precioses fonts per a la història social i per a la historia de la família.

            En conseqüència, ens hem acostat a les noves corrents, que des de la Història Social i en especial sobre la Història de la família, han aportat els estudis que venen realitzant-se a les Universitats de Girona, Murcia, Castella-La Mancha o Alcalà de Henares, o per hispanistes con Dedieu o Casey. Precisament James Casey, en els seus estudis sobre la oligarquia granadina en l’Edad Moderna, es lamenta de la manca d’aquests documents de l’àmbit privat, avui, junt als processos judicials, (re)considerats com fonts privilegiades per a la Història Social.

            Finalment, hem volgut apropar-nos a la Microhistòria familiar i a la construcció biogràfica, en entendre que el nostre estudi havia de prendre un enfocament micro… en tant que, deixant parlar al llibre de família, i extraient les dades pertinents dels documents exhumats, podríem apropar-nos de la forma més adient a la realitat de la família, de forma diacrònica.

             La historiografia francesa al voltant dels livres de raison (Mouysset, Ruggiu, Casan) ens aportà les premisses metodològiques per a l’estudi d’aquesta mena de fonts: l’estudi del llibre, des d’una visió arqueològica, en la seua escriptura, les seus fonts, ritme, marques, silencis, buits; el coneixement íntim del seu autor i les motivacions de la seua escriptura; i l’estudi del procés de transmissió del llibre des de la seua concepció fins avui. Així dons, ens hem decantat per la Transcripció íntegra del llibre, la reconstrucció genealògica, la confecció d’una cronologia anotada i l’extracció d’índexs onomàstics i toponímics. El mètode de recerca nominal a través dels diferents arxius estudiats ens facilità l’obtenció d’una extensa documentació que ens ha permès traçar un discurs coherent des del món medieval al contemporani.

            La recerca de la documentació dels Roig ens portà a estudiar altres documents de la família adquirits per Nicolau Primitiu i dipositats a la Biblioteca Valenciana, entre els que destaquen una còpia dels inventaris post-mortem de don Francesc Roig i Dou, junt al mateix llibre. L’estudi d’una carpeta de documentació de l’arxiu de la casa d’Alcalalí, en mans de l’historiador don Francesc Roca Traver, ens permetia transcriure i estudiar aspectes desconeguts fins ara sobre la fundadora de la cartoixa d’Ara Christi al segle XVI, així com comprovar diferent documentació judicial sobre el conflicte dels descendents del segle XIX al voltant de l’administració deixada per l’inquisidor Ambròs Roig. A l’Arxiu de la Corona d’Aragó hem estudiat altres registres sobre els títols de noblesa assolits per la família, així com sobre el tarannà vital i les vicissituds del díscol don Vicent Roig, fill de don Francesc, al seu pas per diferents presons de la Mediterrània Occidental. A l’Arxiu de la Catedral de València hem trobat documentació al voltant dels Roig al segle XVI, a més de consultar altres llibres de compte i raó, que hem pogut comparar amb el de la família Roig. L’Arxiu Municipal de València ens ha obert portes sobre la presència, entre les oligarquies municipals en època borbònica, del seu descendent, don Francesc Roig i Deona, documentació corroborada amb altra de l’Arxiu Històric Nacional. L’Arxiu de la Diputació de València conté dos plets entre els Roig i l’Hospital General, als segles XVIII i XIX, que ens han permès comprovar el manteniment del prestigi de la nissaga, i l’evolució del concepte de família extensa cap al de família nuclear, amb les disputes per les herències dels Roig en el trànsit cap a la Contemporaneitat. La documentació custodiada a l’Arxiu Diocesà de València sobre l’Escola de Crist ens ha facilitat les referències sobre espiritualitat i moralitat que es desprenen de l’escriptura primigènia del llibre dels Roig, i la presència del paterfamílias en la segona meitat del segle XVII a aquesta institució, així com els àmbits de sociabilitat que se’n desprenen. Els arxius del Regne de València i de Protocols del Col·legi del Corpus Christi de València ens han proveït de múltiple documentació notarial de la família, d’entre els quals podem destacar l’acte de divisió del vincle familiar.

Pero… qui varen ser els Roig?

            Encara que la família ha estat ben estudiada per a l’Edat Mitjana, nosaltres hem volgut remarcar la importància de les estratègies hereditàries tardomedievals, on prevalien els testaments igualitaris o preferencials a favor de dos hereus amb clàusules substitutòries mútues; les estratègies educatives, amb inversions en l’àmbit professional de l’assistència hospitalària que la Ciutat medieval protagonitzava (recordem que Pere Roig, avi del metge i poeta Jaume Roig, ocupà el càrrec d’ administrador de l’Hospital de Sant Llàtzer durant 25 anys; el metge Jaume Roig, pare del poeta, va ser examinador de metges de la Ciutat, i el mateix Jaume Roig administrà diversos hospitals de la Ciutat, i arribà a ser metge de la reina María de Castella i de Joan II. Aquesta influència reial no pot explicar-se sense el seu oncle Francesc Roig, abat de Sant Bernat de Rascanya i del monestir de Santa María de la Real de Mallorca, així com del germà primogènit de Jaume Roig, l’eclesiàstic i també metge Pere Roig, de qui prové el patronat concedit pels Manresa als Roig, a la capella de Sant Mateu de la Catedral de València. La crònica familiar cita la amistat dels Roig amb el bisbe de Saragossa Dalmau de Mur, mecenes de la Seo de la capital d’Aragó i conseller i amic del Magnànim. També per al món medieval, hem volgut puntualitzar l’error, continuat fins avui, del primer Salvador Roig que se cita al llibre de família, probablement arrastrat de les cròniques municipals valencianes, i refermem la hipòtesi que fora el Jaume Roig que se cita a una escriptura en l’inventari port-mortem del metge Jaume Roig i que apareix elegit per la parròquia de Sant Llorens a principis del segle XIV.

            Resulta evident que l’exèrcit de noms que suposa l’estudi de quinze generacions ens havia d’obligar a triar aquells personatges que pogueren lligar una història familiar al llarg de més de cinc segles. Així, per a la transició a l’Època Moderna, hem triat l’aproximació biogràfica de dos personatges de dues Cases del llinatge, extintes al segle XVI i al segle XVII. D’una banda, en acostar-nos a donya Elena Roig i la seua ascendència, trobem una branca de la nissaga que aconseguí per la via matrimonial relacionar-se amb importants famílies de l’oligarquia i la noblesa valenciana del segle XVI, com els Dassio/Casalduch, els Boïl, els Blanes o els Artés. Per a la Casa principal dels Roig, hem fet valdre una aproximació biogràfica de l’Inquisidor Ambròs Roig, fill de don Gaspar Roig (ennoblit en 1612). Ascendit a inquisidor general del Regne a la seua tornada a València, la figura polièdrica d’Ambròs Roig creix en interès per a la família dels Roig en constituir a la seua mort en 1647 una administració a la cartoixa d’Ara Christi, les rendes de la qual anaven destinades als estudis dels membres masculins del llinatge, així como a la dotació de les dones (prengueren estat de casades o de religioses).

            Extingida aquesta branca principal, el llinatge dels Roig continua amb la branca secundària iniciada per l’hisendat Pere Joan Baptista Roig, que acumulà terres i casa a Rocafort, i que proveí d’estudis de Dret a Salamanca al seu fill baró Joan Baptista Roig. Aquest ocupà diferents càrrecs jurídics a la Ciutat de València, arribant a ser advocat de la Ciutat. Casat amb Magdalena Dou, la seua xarxa familiar incorporava cognoms notables de València, com els generosos Cabrera, els Monreal o els Lloris, associats a la baronia d’Alfarrasí. Entre les seues pertinences cal destacar una biblioteca de caràcter jurídic de més de 700 exemplars, una de les més grans biblioteques de les documentades entre els juristes valencians de l’època (exclosa d’aquest estudi per motius de conservació de l’original). Joan Baptista Roig obtingué privilegi de noblesa en 1640 i morí en 1650, fent hereus universals (seguint la tradició familiar medieval) als seus dos fills sobrevivents del matrimoni, Tomàs i Francesc. El menor Francesc hagué de deixar els estudies de Lleis després que el seu germà major, Tomàs, sofrís una “estranya sequedat de cerebro”. Francesc prengué les regnes de la Casa i en complir la majoria d’edat, dedicà la seua vida a la gestió d’un patrimoni malmès. La regularització i l’administració acurada del patrimoni heretat, així com la recepció de diferents herències al llarg de la seua vida, ocuparen el seu temps. Contractà matrimoni amb Marcelina Moliner, filla de Mateu Moliner, influent membre de l’oligarquia municipal valenciana, cap d’una nissaga que per la via matrimonial emparentava amb famílies de prestigiosos juristes com els Ortí, els Gombau o els Vilarrassa. Tingué un sòl fill, Vicent Roig i Moliner, i enviudà aviat, a conseqüència d’un desgraciat segon part de sa muller. Casà de nou amb Rafaela Vilarrasa (dins del clan dels Moliner), amb la que ja no obtindria descendència.   

            Acotem així una, des del segle XIV fins a mitjans del XVII, que podem definir com una trajectòria ascendent, caracteritzada per la importància de les inversions educatives i la promoció professional dels seus membres, la consolidació d’un prestigi social que els va impulsar entre les elits municipals i la provisió d’un conjunt de símbols propis de la noblesa, fins a arribar al sempre desitjat reconeixement nobiliari.

            En canvi, hem caracteritzat en termes de supervivència del llinatge una segona etapa que abastaria des de la meitat del segle XVII al XIX, període en el qual els Roig, assolida la condició nobiliària, augmenten el patrimoni familiar i el consoliden a través de la vinculació. En aquest cicle temporal reconstrueixen noves xarxes familiars i socials. Després d’una crisi familiar interna, reapareixen entre les elits municipals borbòniques, ara ja en la classe de nobles, gràcies al prestigi assolit pel llinatge. Destaquem en aquest període algunes característiques com la gestió del patrimoni familiar com rendistes, l’especialització en els estudis de Dret i una certa endogàmia en les estratègies matrimonials en defensa de l’estatus social i econòmic.  

            En aquesta transició, destaca el personatge, clau per al nostre estudi i per a l’esdevenir del llinatge, de don Francesc Roig i Dou (1631-1692), autor primigeni del llibre de família. Quan donFrancesc va escriure la memòria familiar a la fi del segle XVII, va compilar en primer lloc una genealogia de la nissaga que abastava nou generacions, perquè els seus successors poguessin tenir notícia dels orígens i els honors dels seus avantpassats. Remarquem que la genealogia dels Roig va quedar compilada en un document estrictament de l’àmbit privat que, a diferència d’altres genealogies de l’època, eludeix la recerca d’avantpassats heroics. Per contra, l’autor ratifica, com a úniques fonts, la memòria oral dels que ha arribat a conèixer (reafirmant la importància de l’oralitat) i la documentació que ha pogut consultar. Es tracta doncs d’un treball desenvolupat, en certa mesura, amb un mètode històric, en el qual es desprèn un “pacte de veritat” amb la presència de la primera persona en la narració. L’autor es permet, a més, afegir altres ascendències d’avantpassats de línies laterals (esposa, mare, àvia …) amb la intenció de justificar diversos llegats testamentaris que van recaure en la família. Com a cap de família d’un llinatge recentment ennoblit, la genealogia familiar busca els fonaments de l’estirp, l’ordenació del temps familiar, la fixació de la identitat com clan i la provisió a la seva descendència d’un patrimoni immaterial basat en els honors i, sobretot,  es un instrument que encadena drets i béns al llinatge.

            Juntament amb la genealogia, don Francesc Roig descriu en les primeres pàgines L’heràldica familiar, com a representació plàstica del clan. El seu ús va ser constant en la família, almenys des de finals de l’Edat Mitjana, en emulació a l’estament nobiliari al qual desitjaven incorporar-se. El blasó dels Roig va quedar plasmat en llibres d’administració de les institucions que van regentar, en diverses cases de la seva propietat, en institucions de les que van ser benefactors, o a les seves sepultures.          

            A més de descriure l’heràldica, la memòria familiar aporta a les primeres pàgines les advertències per a la conservació dels drets de patronat, benifet eclesiàstic i dret de seputura del Roig a la capella de Sant Mateu de la catedral de València. Documentats des del segle XV i incorporats al vincle creat en 1692, van ser mantinguts amb zel pels successors com a túmul familiar i espai de representació pública del llinatge per excel·lència. Genealogia, heràldica i sepultura constituïen així un conjunt d’elements simbòlics que formava part dels fonaments del llinatge dels Roig.   A diferència de les grans cases nobiliàries valencianes, els Roig, tanmateix, no van disposar d’una residència d’honor estable com a espai urbà simbòlic. Podem afirmar que la seva ubicació va ser itinerant, en funció de les canviants condicions econòmiques de la família, sense mantenir una residència familiar fixa a la ciutat de València.

            Pel que fa a les bases materials de la família, hem d’assenyalar que cap dels béns de la hisenda dels Roig medievals va arribar a formar part del vincle creat per don Francesc Roig a la fi del segle XVII. La gestió poc acurada del patrimoni familiar i les oneroses despeses sumptuàries en l’exercici d’alguns oficis municipals, s’apunten al llibre de família com a causes que van acabar amb una bona part de les pertinences de la família. El detall de les propietats que van configurar el vincle dels Roig, el 1692, ens han permès l’anàlisi de les rendes de les que gaudirien els hereus. El vincle estava compost per un conjunt heterogeni de propietats rústiques, urbanes i censos que produïen gairebé 1.200 lliures de renda bruta anual, a les quals cal afegir 200 lliures anuals de l’administració fundada per l’inquisidor Roig († 1647).  

            Una renda considerable que permetia, si es gestionava adequadament, el suport de la Casa, tot i que la tasca no hauria de ser fàcil, tenint en compte l’atomització de les propietats rebudes i les circumstàncies diverses de la seva propietat o tinença. A través de la memòria familiar trobem precioses narracions sobre els problemes a què es van enfrontar per aconseguir rendes de predis rústics afectats per la baixa rendibilitat dels preus, de vegades agreujats per sequeres o inundacions, que repercutien en impagaments o abandonaments dels arrendadors; l’onerosa i constant necessitat del manteniment dels immobles urbans, alguns d’ells de contrastada antiguitat, els lloguers dels quals es trobaven estancats o fins i tot amb tendència deflacionista; o les dificultats del cobrament dels censos entre particulars, de vegades perduts per falta de notícies o confosos entre enrevessades herències.

            La fundació del vincle per don Francesc Roig a la fi del segle XVII representa un canvi radical en les estratègies de successió de la família. No es pot explicar aquest canvi sense observar la debilitat de la xarxa familiar i social, debilitat a la qual va haver d’enfrontar-se aquest personatge. Don Francesc, que ja havia vist morir a dos germans, va ser testimoni de l’extinció de la branca principal de la família, de la mort prematura del seu pare i de la incapacitació del seu germà. A més, les expectatives per preparar al seu fill únic, Vicent Roig, orfe de mare, com el nou cap de família, es van veure frustrades quan, amb tot just 16 anys, el primogènit s’escapa de casa i, després d’un festeig clandestí, contreu esposalles al marge de la família. És el primer episodi d’un llarg enfrontament entre el pare, disposat a defensar una fèrria disciplina familiar, i les ànsies de llibertat d’un fill díscol que acabaria involucrat en foscos delictes, pels quals el seu pare va haver de intercedir en dues ocasions i que van acabar amb Vicente Roig a diverses presons. Davant aquestes circumstàncies, també els ponts oberts amb la família dels Moliner es debiliten. Per aquests motius, la constitució del vincle es produeix (gràcies a la llibertat de testar que recollia el règim jurídic foral valencià) a favor del seu net primogènit, com a hereu universal, un cop acumulat un considerable patrimoni a través de les diverses herències rebudes. La correlació gràfica del desacord familiar la trobem en una esgarrifosa damnatio memoriae en ratllar les línies de la genealogia del llibre de família, on el seu pare havia registrat, poc abans, la seva filiació.

            En definitiva, cal destacar la constitució tardana del vincle, com és habitual entre l’oligarquia urbana, donades les limitacions patrimonials a l’hora de immobilitzar i concentrar els béns en un únic hereu. Pels Roig, aquesta institució significava l’abandonament de l’estratègia successòria dels testaments igualitaris o preferents, habitual en generacions anteriors, per designar un de sol. En aquest cas, la decisió de don Francesc Roig de constituir el vincle, a més del mimetisme social, estaria especialment condicionada per la vida dissoluta del fill i la por paterna que el seu fill dilapidés el patrimoni acumulat, així com la necessitat de posar fora de perill els béns en favor del seu net primogènit, fins i tot amb el risc que suposava nomenar hereu a un menor d’edat.

            La conjuntura del segle XVIII va afavorir el manteniment d’aquestes bases materials, permetent que, en dues generacions, la família es llancés a l’adquisició d’altres béns, com hem documentat per al seu besnet, don Francesc Roig i Deona (1704-1783). El nou cap de família havia incorporat propietats per valor de més de setanta mil lliures. No obstant això, el nomenament de l’Hospital General com a hereu universal de donya Mariana Mayor, sa segona esposa, va significar per a la família, tenint en compte el nou règim de guanys instituït arran del triomf borbònic, la pèrdua de la meitat d’aquestes propietats.

            El vincle fundat el 1692 es va mantenir en la família fins a la seva divisió en 1838, després de la mort de l’última tenidora, Carmen Roig i Mesquita (†1837), a conseqüència de les lleis desvinculadores de l’Estat liberal. Carmen Roig l’havia heretat després de l’extinció de la descendència del seu germà, Francesc de Paula Roig, en 1834. L’acte de divisió dels béns recull una valoració que sobrepassava les cinquanta mil lliures. Tot i constatar una reducció del seu contingut per vendes de propietats o pèrdua de censos, els Roig mantenien, després de les crisis bèl·liques dels convulsos primers anys del segle XIX, els béns més preuats del vincle. L’anàlisi patrimonial ens ha permès comprovar la revaloració dels predis rústics: mentre que les rendes agràries proporcionaven el 1692 el 61% del total de les propietats, el valor d’aquestes en 1838 superava el 77%.

            Juntament amb el canvi d’estratègia successòria que significa la constitució d’un vincle en la família, hem observat una tendència a l’endogàmia social en les estratègies matrimonials, després de l’obtenció per la família dels honors nobiliaris. Si fins al segle XVI el llinatge va intentar la consolidació de relacions amb la noblesa valenciana a través d’enllaços matrimonials ascendents (com els Mercader, Borrell, Dassio, Blanes o Artés, per citar alguns exemples documentats), a partir del segle XVII aquestes aliances es restringeixen a famílies influents, essencialment en àmbits professionals de l’advocacia o la milícia, però no trobem cap intent per ascendir per la via matrimonial en el també fragmentat estament nobiliari. Podríem dir que els Roig, aconseguit l’estatus de nobles, no es van preocupar per seguir pujant esglaons en l’escala social, sinó per mantenir aliances amb famílies de les elits municipals.

            Si els matrimonis de don Francesc Roig van aconseguir estrènyer vincles familiars amb els Moliner, Villarrasa, Ortí o Gombau, les aportacions dotals respectives van estar en la crítica del pater familias davant l’escassa qualitat de les mateixes i les dificultats del seu aprofitament real. Contrastar la documentació d’aquestes aportacions amb els escassos resultats de les transaccions matrimonials, ens permet obrir un dubte: ¿fins a quin punt les cartes dotals conservades en els registres notarials o arxius patrimonials són expressió escrita d’una realitat econòmica, o per contra -com s’entesta a demostrar l’escriptura del llibre de família- són només l’expressió d’un desig d’honorabilitat i unes estratègies socials que, amb la crisi del segle XVII, eren més paper mullat que una altra cosa?

            Seguint la tradició formativa de la família des de l’Edat Mitjana, també en l’Edat Moderna, podem trobar en els Roig les petjades de la importància de la formació entre els components del llinatge. Tant els “llicenciats” Cristóbal Roig, al segle XVI, com el “llicenciat” Ambròs Roig, ja a principis del XVII, van obtenir un rellevant prestigi a través de la seva professió al Tribunal de la Inquisició que el llinatge va poder aprofitar amb l’obtenció de familiaturas o de càrrecs administratius associats a aquest tribunal. A partir del segle XVII, els estudis de Dret es revelen com sòlids trampolins professionals també a la Ciutat, mitjançant l’exercici de diversos oficis associats a l’advocacia en l’àmbit municipal. Per a això, es fa freqüent el pas per Salamanca, on va estudiar Joan Baptista Roig, o, almenys, el desig de preparar els descendent en algun dels seus col·legis. La institució testamentària de l’inquisidor Ambròs Roig d’una administració les rendes de la qual estaven destinades a l’estudi dels homes en universitats aprovades, va apuntalar aquesta estratègia d’inversió educativa adreçada a l’estudi de Lleis.

            Pel que fa als àmbits de sociabilitat, és coneguda l’amistat de la família dels Roig medievals amb els Bou, la relació amb els Mercader, o la concessió de diferents marmessories, tutories o procuradories de personatges importants, com Caterina de Villena o Isabel Maça de Lizana a favor de metge i escriptor Jaume Roig († 1478). En una societat marcada per una religiositat que abastava totes les esferes de la vida, la influència de confessors en la redacció testamentària de la família podia també afectar a les seves decisions, com hem documentat als testaments de Elena Roig o de l’inquisidor Ambròs Roig.

            Pel que fa a don Francesc Roig, coneixem l’amistat confessa amb professionals de la judicatura, com els doctors Jacint Sanchis d’Aguirre i Agustí Pareja, als qui avala en el càrrec d’assessor de la Diputació del General. També coneixem la seva relació d’amistat amb el jurista Miquel March, que va presentar les cartes dotals en les negociacions matrimonials amb la seva primera esposa;  amb el notari Lluís Ribes, que rebrà el seu testament i redactarà l’inventari de béns a la seva mort; o amb Donat Sanchis del Castellar, l’esposa del qual fou padrina d’un net, juntament amb l’eremita Vicent Aiman ​​de Cocentaina, “home pur i senzill, prestigiat com una bona ànima”. Novament relacions socials i religiositat entrellaçades en l’esdevenir de la família.

            I és que don Francesc Roig presenta una religiositat profunda, intrínsecament relacionada amb la conservació de l’honor familiar. Només cal citar el manteniment de la Casa amb l’ajuda de Déu com a leitmotiv del propi llibre de família. També es rastreja aquesta religiositat en els constants consells sobre la conservació de la sepultura dels Roig, o en l’estricte compliment  de misses votives a favor de tota la família, de la qual es responsabilitza, material i també espiritualment. En l’esfera parroquial, don Francesc Roig va estar involucrat en la construcció de la nova fàbrica barroca de Sant Bartomeu. A més, va formar part de diverses confraries i congregacions, de les que van proliferar a la València del seu temps. Aquestes institucions, compromeses en la promoció de bones obres i en la salvació dels seus membres, com ha assenyalat James Casey, eren espais de sociabilitat, sovint privatives d’un determinat col·lectiu. Don Francesc va ser inscrit pel seu pare com supernumerari de l’elitista Germandat de la Cel·la de Sant Vicent Ferrer y va ser durant anys secretari de l’Escola de Crist. Apareix com a administrador de la Casa de la Misericòrdia, i sabem que es trobava inscrit com “esclau” del Santíssim Sagrament de la parroquial de Sant Nicolau, a més de pertànyer a la “tercera ordre” de Sant Domènec i ser membre de número de la confraria de les Ànimes del Purgatori a  Santa Creu, en la qual va ser també conservador i dipositari.

            Per don Francesc el temps no ha passat gratuïtament i és nostàlgic quan es refereix a èpoques passades. Enalteix al seu avi, a qui no va conèixer, com honrat hisendat, però critica al seu pare, a qui qualifica de “desinteressat”, tot i el grau d’influència política que va aconseguir en la judicatura valenciana de l’època. Al final de la seva vida, don Francesc, malalt i tenallat per les desgràcies familiars, es refugia en la religió. Canvia una relíquia d’un sant barroc, Tomás de Villanueva, per un lignum crucis. Substitueix també la mortalla franciscana, que havia adquirit de jove, per l’hàbit dominic, i rebutja el dret d’enterrament a la metropolitana valenciana, per una senzilla sepultura unipersonal a les portes de la cel·la de Sant Vicent, al convent de Sant Domènec, novament un reflex de l’espiritualitat emanada des de l’Escola de Crist. Finalment, encomana a totes les divinitats la protecció dels familiars continguts en el llibre, convertint-se així en un “llibre de vida“, el llibre apocalíptic en què sant Miquel deixa memòria simbòlica dels salvats al Judici Final. Incrementa així el poder de l’escriptura -manllevant l’expressió a Petrucci-, també cap a l’esfera simbòlic-religiosa, en un llibre que és al mateix temps pràctica administrativa i confessió íntima, escriptura privada i monumenta patrimonial de la família.

            Després de dues generacions a l’ombra, esvaïts els deshonors del fill, a mitjan segle XVIII els Roig recuperen el seu espai institucional dins de l’oligarquia valenciana. Don Francesc Roig i Deona (1704-1783) pren possessió del càrrec de regidor perpetu per la classe de nobles de la ciutat de València en 1742. Els informes favorables del municipi destacaven les circumstàncies de noblesa, rendes, béns i bona vida, fama i costums del sol·licitant, així com la possessió del vincle, les rendes del qual l’havien eximit d’exercir altres oficis manuals. Va abandonar la plaça en 1759, per ocupar-se de la hisenda familiar, una decisió que l’equipara, en certa manera, a la del seu ancestre i primer autor del llibre de família. Arran del nostre estudi, hem ancorat la figura d’aquest regidor a la historiografia valenciana del Set-cents, que s’havia ocupat de la composició social dels regidors borbònics sense poder apuntar als orígens d’aquest personatge. La seva mort sense descendència marca l’extinció de la branca del llinatge.   

            El llibre, com a símbol del caràcter precipu del vincle, va passar al seu nebot, el també jurista don Joan Baptista Roig i Aguirre (†1803), que s’havia ocupat de la defensa dels interessos del seu oncle en el procés judicial que va entaular l’Hospital General contra don Francesc Roig i Deona. A la fi del segle XVIII, el seu fill i hereu del vincle, don Francesc de Paula Roig i Brisa († 1808), reordena i regularitza l’administració de la Casa, revisant llindars, comprovant terminis dels deutes i recercant documentació en defensa dels seus drets patrimonials. Però, a més, exalça i rememora al vinculador, confecciona nous arbres genealògics i es fa càrrec de l’onerós trasllat de la capella de Sant Mateu a un altre espai de la Catedral de València, a conseqüència de la reforma academicista del temple metropolità.

            El segle XIX vindrà marcat per les disputes familiars, arran els deutes confessats per don Francesc de Paula  en el seu testament, entre els seus fills, Carmen i Francesc de Paula Roig i Mesquita. El vincle es dividirà, com ja hem citat, a la mort de la primera, en 1838. A partir dels anys centrals del segle XIX, després de l’exclaustració i la desamortització del clergat regular, els hereus iniciaran un procés judicial contra l’Estat en defensa de les rendes i les propietats de l’administració deixada dos segles abans en Ara Christi per l’inquisidor Ambròs Roig. En aquells dies, els Roig havien enllaçat matrimonialment amb els Ruiz de Liori, barons d’Alcalalí, i van consultar i actualitzar novament algunes pàgines del llibre de família fins a l’any 1871.

         Amb la incorporació de l’escriptura de sis generacions de la família, el Manuscrit Alcalalí -com el va batejar Roc Chabàs, per trobar-se a l’arxiu patrimonial d’aquesta Casa-, passava de ser “el llibre de compte i raó de don Francesc Roig”, a convertir-se en “el llibre de família dels Roig”, ja que el caràcter holístic del seu contingut abasta la memòria i honors dels ancestres de quinze generacions, des del patriciat urbà valencià del segle XIV i la seva continuïtat genealògica; registra l’ennobliment en el segle XVII i la consolidació econòmica de la família; documenta la supervivència de la nissaga entre les elits municipals borbòniques del segle XVIII, així com la defensa dels drets patrimonials dels seus hereus en l’estat burgès, ben avançat el segle XIX.

            En definitiva, amb l’estudi de les estratègies de reproducció social, constituïdes entre els conflictes de la lògica dels individus, de la pròpia generació i de la pervivència del llinatge, restituïm per a la Història de l’Edat Moderna valenciana, un llinatge oblidat (malgrat la pervivència de la família entre les elits municipals durant més de cinc segles), al temps que redescobrim, per a la historiografia valenciana, una preuada memòria, donada per perduda des de fa un segle.

        Abans d’acabar, em permetrà el Tribunal reiterar l’agraïment per la seua presència i temps emprar, i fer-lo extensiu a les directores d’aquest treball, per la seua dedicació durant els molts anys de preparació i redacció d’aquesta Tesi. I per suposat, l’agraïment a tots els qui m’han suportat i empentat a continuar en aquesta tasca, molt especialment als amics (Angel, Empar…) i a la família presents, moltes gràcies per la vostra presencia i pel vostre suport. Fins ací “el que per ma part em toca” (com diria don Francesc Roig en acabar el llibre). Reste atent als suggeriments i comentaris del Tribunal. Moltes gràcies.

[Podeu trobar el text íntegre de la tesi doctoral en el següent enllaç:

https://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/62917/AAA%20-%20Tesis_1_2.pdf?sequence=1

MONSTRUOSITATS

(Article publicat al llibret de la Falla Mitja Capa de Benifaió en 2019)

Monstruositat: qualitat de monstruós, anormalitat gran o lletja en qualsevol cosa o en qualsevol persona, en allò físic o moral; aberració, anormalitat, deformitat, irregularitat; fet monstruós, en qualsevol accepció, i entre elles, allò o aquell abominable, cruel  o malvat.

***

D’entre les moltes accepcions dels termes monstre, monstruós i monstruositat, ens fixem en aquelles associades a les persones, però també, hiperbòlicament, a les circumstàncies i realitzacions de caràcter extraordinari. Així podrem parlar d’una guerra, d’una fam, d’unes inundacions o d’un urbanisme monstruós,  però també d’una persona extraordinària podríem dir, formal o col·loquialment, que és un monstre.

Monstruosa misèria

Permeteu-me parlar ja d’algunes “monstruositats” que recorde, d’entre els estudis que vaig emprendre -i ara he représ-, sobre la Història de Benifaió. Per cruel i abominable, i per reflectir la monstruosa misèria dels temps, m’ha vingut al cap primerament la història del veí de Benifaió Joaquim Piles, recuperada a través d’un expedient de la Batllia de València -ja que va ocórrer dins els límits de l’Albufera-, frontera amb la baronia de Benifaió de Falcó, en l’estiu de 1800.

La vesprada del 5 de juny, el jove Joaquim, de només tretze anys d’edat, havia anat a treballar al camp que el seu pare, Pere Pasqual Piles, tenia arrendat al terratinent Felicià Bou junt al Cavalló de l’Albufera, en l’anomenat assagador de Bou, a la partida del Romaní. Estava sol, i el va sorprendre una tempesta. En la planura de la marjal, sense lloc on amagar-se, el va alcançar de ple un raig, amb el resultat d’una mort fulminant. La notícia va córrer com la pólvora, tant a Sollana com a Benifaió. L’alcalde segon ordinari de la baronia de Sollana, també diputat dels llindars de l’Albufera (que era part del Patrimoni Reial), inicià un expedient en el qual, havent rebut la notícia del rector de la baronia, va fer reconéixer el cadàver “se halló un cadàver que demuestra por su aspecto y corpulencia ser muchacho como de unos trece a catorce años de edad, sin más ropa que una camisa y calzones de lienzo, descalzo de pies y piernas y nada en la cabeza, ni otro ropage, ni cosa alguna alrededor”.

Mapa d’Antonio Martorell, 1904, reducció del parcelari de J. Pérez de Rozas (1879). Arxiu de la Sèquia del Xúquer, on es pot comprovar l’impacte de la línia del ferrocarril.

Només trezte anys… una camisa i uns saragüells, ni calçat, ni capell, ni montura, ni una mala llegona. El testimoni ens mostra al pobre fill del llaurador, treballant la terra amb les seues pròpies mans. El que es tractaria d’un desgraciat accident esdevé una evidència de la monstruosa realitat dels jornalers del camp valència d’inicis del segle XIX.[1]

L’ofici descrivia les ferides que conferien seguretat sobre la mort per accident:

“Y yo el escribano doy fe: que haviéndole registrado todo su cuerpo, se ve claramente haver sido dimanada su muerte de algún rayo o centella, pues tiene chamuscado el pelo de su cabeza y la cara quemada, baxándole desde ella por el cuello y el vientre hasta sus partes el señal de quemado hasta el muslo izquierdo, en donde remata con una herida que también manifiesta ser como efecto del rayo o centella, pues se mira en ella la carne destrozada y quemada, cuya herida tiene como unos tres dedos de larga a lo largo del muslo, y dos dedos de ancha… cuio cadàver fue puesto en una cavallería y conduzido en drechura a esta baronía, a la casa hospital de pobres, abitación propia del referido Salvador Mateu, alguacil, quedando éste encargado de su custodia…”

Es buscà al pare, que va reconèixer el cadàver del fill, i donà les explicacions pertinents. Una narració també esgarrifadora, que ens mostra amb cruesa com havia rebut la notícia:

“…que tiene las noticias positivas y ciertas de la desgraciada muerte de su hijo Joaquín Piles, mozo de edad de trece años, cuio cadáver se halla de cuerpo presente en la casa hospital de pobres de esta baronía, y le ha visto y reconocido, cerciorándose ser el mismo, y que por los señales se ve claramente haverle muerto algún rayo o centella en la tempestad de truenos y relámpagos que ocurrió en la tarde del día cinco de los corrientes, en cuia tarde se hallaba el dicho su hijo recavando un campo que cultiva el deponente por arriendo del doctor don Feliciano Bou, situado dentro de los límites de la Albufera, en la frontera de este término, partida del Romaní, al lado del Cavallón de dicha Albufera, entrando por el asagador nombrado de Bou.

El testimoni acaba amb un reflex del sentiment d’impunitat davant la desgràcia paterna: “…cuia tarde le falta el dicho su hijo, diciéndose de público estava muerto en dicho campo, y que hera de la desgracia referida, y que el deponente, por no aumentar su pena no quiso hir a verle.”

Amb la tristor per la desgràcia, el document ens mostra el que per a mi és un fet evident de les monstruoses penúries del jornaler: el pare no va poder fer-se càrrec del cadàver del seu fill, que començava a podrir-se “…atendiéndo a que el cadáver de Joaquin Piles que se halla de cuerpo presente en el hospital de pobres de esta baronía está ya bastante corrupto y fétido, por ser ya transcurridos tres días de su muerte…” de forma que es passà “recado de urbanidad” a la parròquia per què procedira al soterrament al cementiri de Sollana, com va efectuar el vicari d’aquell poble: “…por el reverendo padre fra Francisco Cerveró, religioso de Nuestra Señora de la Merced, vicario de la iglesia parroquial de esta baronía de Sollana, se efectua el entierro del cadáver de Joaquín Piles en el cementerio de esta parroquial, precedido señal, eo toque de campanas, y con la acostumbrada acistencia y ceremonial.” No consta a la documentació la presència de la família en el soterrament.

Un monstre de ferro

El dia de la Puríssima de l’any 1852 un monstre de vapor arribà a Benifaió, per un nou camí de ferro que travessava les terres del terme i que prometia la prosperitat econòmica i social de les comarques per les que transcorria, camí d’Almansa des del Grau de  València. Era el progrés que prometia el ferrocarril sota les premisses de “baratura, comodidad y rapidez.”[2]

Barata li va eixir la construcció del ferrocarril al seu promotor, José Campo, amb infraestructures insuficients, camins tallats i expropiacions mal pagades. El monstre de vapor va portar progrés… i molts maldecaps a l’Ajuntament de Benifaió i a molts veïns, que hagueren de conformar-se i adaptar-se a la nova realitat.

Tot just un any després, en desembre de 1853 es registraven les primeres inundacions, agreujades pel nou talús, com es queixava amargament l’alcalde al governador:

“A estos efectos naturales, que no está en nuestras manos evitar, se ha agregado uno artificial, que no ha contribuido poco a aumentar los desastres y perjuicios de que nos lamentamos. La construcción del ferro-carril es el efecto a que me refiero, pues levantado el terraplén hacia la parte superior de la huerta, impide el curso libre de las aguas, las detiene formando remansos muy considerables, y cuando rompen el obstáculo que las detiene, salen con ímpetu arrastrando tras sí todo lo que encuentran al paso, destruyendo sembrados, llevándose la tierra arable y formando barrancos en los campos inmediatos al terraplén, y aún en algunos lejanos; pues las corrientes han variado algún tanto su curso”.

Les obres es referen, però encara en la gran inundació de 1864, que afectà tota la Ribera, el pont sobre el barranc del Tramusser seguia agreujant les conseqüències de les aiguades a Benifaió. Igualment els passos dels llauradors a les seues terres es veien dificultats, i s’hagueren de fer crides a la població per què portaren de la mà les cavalleries i extremaren les precaucions al creuar les vies. Vegeu, si no, com seria de perillós passar la via sense precaucions, en el monstruós accident que sofrí un vell llaurador, com recull la premsa de desembre de 1884, en una notícia poc coneguda:

El tren correo que llegó el sábado por la tarde a Valencia alcanzó a un anciano que intentó atravesar la vía por el paso a nivel número 78, cerca de Benifayó, causando a aquel desgraciado una profunda herida en la cabeza, magullándole además horriblemente el pie derecho las ruedas de siete vagones. Un yerno del herido se presentó a los pocos momentos, llevándoselo a su casa, donde se le administró toda clase de auxilios, incluso los Sacramentos, dada la gravedad del enfermo. [3]

No caldrà remarcar que un pas a nivell sense barrera era un espai perillós, malgrat l’escassa velocitat de la màquina de vapor i el soroll infernal que produïa al seu pas. Com tanca la notícia, efectivament el ferrocarril es va detenir d’immediat, malgrat que no va poder evitar la horrible mutilació al llaurador. A la fi de la notícia es descobreix la circumstància més monstruosa, de l’accident… el pobre home atropellat per aquella màquina no l’havia escoltat arribar… era sord:

“El maquinista logró detener el tren casi instantáneamente; explicándose esta desgracia con las sospechas que se tenían de que el anciano padecía de sordera.”

Un crim passional

Personalment, la violència gratuïta contra la dona em pareix una de les majors monstruositats de la nostra societat. La dona rural en l’Antic Règim –sovint subjugada al marit i anul·lada als documents històrics– vivia unes circumstàncies vitals ben diferents a l’actualitat. O no tant. Potser allò més monstruós siga la naturalitat amb què la premsa narrava un crim passional, notícia també poc divulgada, que es va produir a les portes del forn del carrer Major de Benifaió, un matí de juliol de 1913. La víctima, com ja haureu suposat, era la jove Àngela Gurrea de dèsset anys, i l’agressor, el seu nuvi, Vicent Garcia “el Moreno” de dihuit. La causa, poc explicada, una discussió sobre la insistència del xicot en rondar a la seua pretenent, en una recent matinada de l’estiu. El fet, que amb la baralla, Vicent va treure de la faixa una pistola i la descarregà per dues vegades sobre la seua pretenent. Un comportament monstruós que ens demostra els arrels d’aquell tan abominable “si no eres meua no seràs de ningú”. Un fet monstruós, més monstruós si ens fixem en l’edat dels protagonistes, que la premsa recollia, com hem dit, amb una monstruosa naturalitat:

Se cometió ayer mañana un crimen de los llamados pasionales, del que fue víctima una joven de 17 años llamada Ángela Gurrea Blasco, soltera, habitante en la calle Portelles. Esta joven sostenía relaciones amorosas con su convecino de 18 años, Vicente García Lloret (a) el Moreno y Garulo, de la misma naturaleza y vecindad, soltero, labrador, habitante en la misma calle de Portelles.

Al parecer, debido a dichas relaciones, habían mediado cuestiones entre ambos, cuando ayer por la mañana, sobre las once y media, el Vicente García esperó a su novia cerca de la puerta trasera que tiene el horno de la calle Mayor, rcayente a dicha calle de Portelles; en el momento en que esta salía de dicho horno, y al encontrarse en medio de la calle, después de breves razones sobre si el García fue a llamar a la ventana de su casa a la Gurrea a la una de la madrugada de la noche anterior, el Vicente García Lloret ha sacado una pistola de la faja, disparándole a bocajarro dos tiros a la Ángela Gurrea Blasco, quien cayó en tierra con dos heridas de pronóstico reservado: la una en la cabeza, región occipito-parietal derecha, y la otra en el brazo derecho.

Inmediatamente, y en una silla, por varios vecinos fue conducida la Ángeles Gurrea a su domicilio, siendo curada de primera intención y por los médicos D. Antonio Sánchez y D. Matías García.

El agresor fue corriendo por algunas calles al campo, saliendo en su persecucción el cabo-comandante del puesto de la Guardia Civil, D. Francisco García Claramunt, con toda la fueza a sus órdenes, sin ser posible detenerle. El juez municipal suplente, D. Ramón Gadea, con el secrtario suplente, D. Antonio Burillo, procedieron a la instrucción de las oportunas diligencias sumariales.[4]

***

Misèria, masclisme i incultura estan en la base de moltes d’estes monstruositats, que anem trobant conforme ens acostem a arxius i premsa històrics. Però amb la inhumació documental no hem d’oblidar les llegendes i dites populars que configuren la idiosincràsia del nostre poble, tant com la seua pròpia història.

Al respecte, mon pare em contava que un matí de falles, en temps de la fam, el tio Vitor i uns amics agafaren el tren per anar a València, on es repartien gratuïtament bunyols per als pobres, en una d’aquelles accions caritatives tan pròpies de l’època. Quan estaven a punt d’acabar amb les existències del bar, el cambrer es dirigí al propietari per advertir-li:

–“Jefe”, ahí fora hi ha uns de Benifaió que ja s’han menjat sis dotzenes de bunyols, i a este pas, no ens en quedaran al migdia– a la qual cosa, el propietari li va proposar una maldat, per deixar en evidència als descarats comensals de poble: –a la propera safata de bunyols, en lloc de sucre… els poses sal!– ordenà el propietari, enfadat.

I així que el cambrer, tremolant-li les cames, deixà la safata que ja reclamaven els nostres veïns, temorós d’una reacció violenta dels comensals, i al primer mos del bunyol ben sucadet, el tio Vitor, alçant el cap a poc a poc i dirigint-se al cambrer poregós, li va exclamar:

–Ah bandoler!!! Així que també en tenies de salaets i no ens ho havies dit?… Trau-ne, trau-ne!!![5] I és que, amb fam o sense… els de Benifaió, som uns monstres!!

Amb el desig que gaudiu d’unes monstruoses festes i cremeu a la falla tots els monstres que us han aguaitat el darrer any –que per això fem foc–, salut i bones falles!!

Enric Marí Garcia. Cronista Oficial de Benifaió. Doctor en Història Moderna.


[1] La transcripció completa de l’informe judicial i testimonis es troba publicada en E. Marí Garcia, Documents per a la Història de Benifaió. Els Falcó de Belaochaga (1612-1872). Ajuntament de Benifaó, 2002.

[2] Ja vaig tractar el tema de la conflictivitat al ferrocarril a través de la documentació de l’Arxiu de la Diputació de València, en E. Marí Garcia, Benifaió i el ferrocarril. Col·lecció Documental. Ajuntament de Benifaió, 2003.

[3] La lucha, 19 de desembre de 1884. Fou any també d’inundacions i de còlera.

[4] La notícia tingué molta repercusió, ho contaven el Diario de Valencia del 24 de juliol de1913 i tornà a aparéixer a La Correspondencia del 27 de juliol i a Las Provincias del 28 de juliol del mateix any.

[5] Com diuen els italians: Se non è vero, è bello.

DONES DE BENIFAIÓ. Una història per fer

(Article publicat al llibret de la Falla La Verge de Benifaió, 2020)

La Història de Benifaió des d’una perspectiva de gènere està encara per escriure. Afirmar que sovint les dones des de l’Antic Règim fins a la història recent han estat apartades dels registres històrics pot parèixer un truisme. És per això que en este article volem citar algunes de les dones que, en major o menor mesura, han estat protagonistes de la història de Benifaió, amb la intenció d’esperonar noves investigacions que acaben per omplir un buit històric que està encara per emplenar.

Després de la conquesta cristiana i la constitució del Regne de València, Jaume I va incorporar el dret romà i atorgà uns furs, desenvolupats al llarg del temps, que donaven a la dona medieval un ample reconeixement jurídic, dins la concepció de la família, com a cèl·lula fonamental de la societat de l’Antic Règim, de marcat caràcter patriarcal. Per això, entre les estratègies de reproducció social de les famílies, el matrimoni esdevé una de les principals formes d’arrelament social i de creació de xarxes de parentesc, si més no de catalitzador en l’ascens social d’una família, una casa o un llinatge.

El matrimoni es pactava entre famílies, mobilitzant un gran nombre d’agents familiars –sovint femenins–   i de recursos. Les condicions econòmiques es registraven minuciosament davant els notaris en forma de detallades cartes dotals. I amb el patrimoni material, es bescanviava un conjunt de solidaritats, xarxes parentals i de padrinatge, honors i estatus familiars que des del concepte actual de família nuclear del món contemporani són difícils d’apreciar. En este món antic, l’amor i l’afecte quedaven, en certa forma, relegats a un segon pla, i les filles eren més un actiu negociable dins la família per aconseguir interessos socials, econòmics i polítics. En algun cas, quan l’amor sorgia espontàniament, resultava sovint contradictori amb els interessos patrimonials i les estratègies d’ascens social de les famílies implicades.

En este món, en el que la família se la considera més una cèl·lula de reproducció social, l’absència de fills o filles podia significar l’extinció de la branca o el debilitament de la xarxa parental; però l’existència de massa descendents també suposava la necessitat d’incrementar inversions dotals i estratègies a fi de perpetuar la família. En l’àmbit de la societat rural, la dona proveïa de fills al matrimoni, encetant una nova cèl·lula familiar, aportava una dot al nou nucli familiar i es convertia en garant d’una estabilitat familiar i social i molt sovint en l’administradora de l’economia casolana.

Les dones del poble, unes anònimes viudes.

El Diccionario de Autoridades definia al segle XVIII el terme FAMÍLIA com  «la gente que vive en una casa debaxo del mando del señor de ella...» i aprofundia «…por esta palabra familia se entiende el señor de ella, y su muger, y todos los que viven só él, sobre quien ha mandamiento, assí como los fijos y los sirvientes y los otros criados…»

Esta definició, de marcat caràcter patriarcal, ens permet entendre que les dones del poble no apareguen als registres històrics, i quan apareixen, ho fan perquè són dones que regenten la casa per absència del marit. És el món de les viudes. En la llista dels titulars de les cinquanta quatre cases existents a Benifaió l’any 1646, només se citen onze dones titulars de les seues respectives llars, totes viudes: viuda na Vila, viuda de Bernat Grau, viuda de Jaume Rovira, menor; viuda de Miquel Soler, viuda de Jaume Marí, viuda na Borda, viuda de Francés Machí, viuda de Francés Ferrando, viuda na Garcia, viuda na Beltrana, viuda de Jaume Rovira, major. Suposen pràcticament un vint per cent de les cases, dels focs, existents al poble. Cap d’elles apareixen referides pel seu nom o cognom.  Tanmateix, hem de pensar que, en la seua posició social, més o menys acabalades, hagueren de mantenir la casa, administrar el patrimoni, criar els fills i proveir-los de matrimoni dins el seu entorn. Poc més sabrem de la Història –en femení– de Benifaió fins al segle XIX. Més coses podem dir de dues dones que foren titulars del senyoriu: dues dones, a l’Edat Mitjana, varen ser «senyores de Benifaió» de ple dret. Després, al llarg de la història, altre grapat de dones, normalment de l’oligarquia o de la noblesa valencianes, es convertiren en les esposes dels senyors de Benifaió, aportant patrimonis dotals, ampliant xarxes familiars i honorífiques, proveint de fills a la descendència… Ací teniu una relació de dones sobre les que està encara pendent d’escriure una Història de Benifaió en femení.

Les dones del senyoriu al Benifaió de l’Edat Mitjana

La primera dona de la que tenim notícia associada al Benifaió medieval va ser la noble aragonesa Maria Lladró de Vidaure, que va adquirir de la corona el senyoriu de Benifaió el 9 de novembre de 1349, després que el rei sentenciara a mort a Bartomeu Matoses (fill) senyor de Benifaió, per delicte de rebel·lió, per la seua implicació unionista en la Guerra de la Unió (1347-1348) i fera efectiva la consegüent confiscació de béns.

Mariae Latronis de Vidaure” citada al document d’adquisició del senyoriu de Benifaió, còpia del segle XIX d’un original del segle XIV.

Una còpia del document, en llatí, es troba al Registre de la Propietat de Carlet, dins el litigi que, al segle XIX, els Falcó de Belaochaga guanyaren al poble, demostrant que el senyoriu havia estat venut per la corona i per tant «el señorío territorial y solariego del pueblo de Benifayó es propiedad particular del excelentísimo señor Príncipe Pío y en su consecuencia no haber lugar a la incorporación de dicha señoría al Estado…»

Com ja va assenyalar Anna Maria Blasco, Maria Lladró de Vidaure comprà el senyoriu de Benifaió per 110.000 sous, a perpetuïtat, per a ella i els seus successors, o bé per a aquells que es consideraren com a tals, amb la condició de fidelitat i de manteniment dels pactes, detallant que adquiria tot allò moble i immoble, el dret universal, el castell i vila de Benifaió, amb totes les terres i pertinences, homes i dones que habitaven al poble i els  futurs habitants, forns, molins, vimeres i colomers, homes i ramats, monts i arbres, conreus i erms, planures, herbes, pastures, fonts i firmament, a més del mercat, serfs i servidors, fent constar el dret de cobrament del rei del terç delme.

Maria Lladró de Vidaure era descendent il·legítima del mateix Jaume I i membre de l’alta noblesa aragonesa. Del seu matrimoni amb l’alt funcionari reial Ramon de Vilanova tingué un fill, Ramon de Vilanova i Lladró de Vidaure, a qui va fer donació del senyoriu de Benifaió cap a 1350.  Personatge destacat dins la cort de Pere III, havia participat a la batalla de Mislata (1348) contra els unionistes, fet que ens permet considerar aquesta compra com un favor als serveis prestats pel seu fill. Dins l’estratègia d’ascens social a la noblesa valenciana, Ramon de Vilanova, senyor de Benifaió –entre altres senyorius–, va adquirir en 1385 el vescomtat de Xelva, moment en torn al qual probablement es va desfer del senyoriu de Benifaió a favor de Bernat d’Alpicat, passant  el senyoriu de Benifaió a aquesta família d’il·lustres advocats de la ciutat de València.

Com assenyala Lluís Galán Campos, el documentat com a «dominus loci Benifayó» Joan d’Alpicat, fill de Bernat, tingué només dues filles. Atorgà testament el 17 d’octubre de 1397 davant el notari Pere de Locas, en el qual el senyoriu de Benifaió va estar atorgat a la seua filla major, Isabel d’Alpicat (+1437), que encara era menor d’edat. Per aquesta circumstància, es nomenà curador testamentari el seu oncle Francesc d’Alpicat, canonge i paborde de la seu de Lleida, per la minoria d’edat d’Isabel.

D’aquesta forma, Isabel d’Alpicat es convertia en la segona senyora de Benifaió. En un document de 1405 es ratifica que al terme de Benifaió els Alpicat cobraven 10 sous de cens per cada jovada en els conreus de vinya  i que tenien dret a la huitena part dels fruits de les oliveres, i en març de 1412 la carnisseria de Benifaió és arrendada pel curador d’Isabel d’Alpicat, per nou lliures, informant que l’any anterior el preu era  de nou lliures i mitja.

Segons ens informa també Lluís Galán, en data incerta, entre els anys 1413 i 1419, Isabel d’Alpicat contracta matrimoni amb el noble valencià Jaume Jofré, fill de Jaume Jofré i de Elionor de Bonastre. Jaume Jofré (fill) es documenta en 1426 nomenant al batlle de Benifaió, Jaume Guillén. Apareix atestat en la guerra contra Castella (1429-1430), documentat també en les convocatòries de Corts la dècada de 1420 i com a administrador en el tercer trienni (1425-1428) de la Diputació del General del Regne de València. Apareix com a senyor de Benifaió en el conegut contracte que els llocs de Benifaió i Almussafes firmaren amb el pintor Gonçal Peris de Sarrià per a la realització d’un retaule per a l’església de Sant Pere de Benifaió, en 1435.

Les dones dels Jofré en els inicis de l’Edat Moderna

Isabel d’Alpicat va morir en 1437, poques hores després de fer testament. Les successives herències del senyoriu de Benifaió passaren als descendents del cognom Jofré, quedant escasses referències als seus matrimonis. Així, sabem que Lluís Jofré, senyor de Benifaió documentat a finals de 1458, cassà amb Aldonça Escorna -cunyada de l’il·lustre escriptor Ausiàs March- i que l’hereu en el senyoriu de Benifaió, Nicolau Jeroni Sllava Jofré, va contractar matrimoni amb «la noble» Andreua Vilaragut. El fill de Jeroni, legitimat en 1585, Miquel Jofré («…Don Miguel Jofré, hijo de don Gerónimo Sllava y de Jofré, señor de Benifayó, siendo éste casado, tuvo a aquel con una muger suelta») va contractar matrimoni amb Caterina Figuerola. Miquel Jofré va perdre el senyoriu de Benifaió per els seus deutes acumulats, en 1605. Ben poc sabem del que va suposar els enllaços matrimonials d’aquesta família, una història en la que caldrà aprofundir en el futur.

Les dones dels Falcó i els matrimonis ascendents

És sabut que Miquel Falcó de Belaochaga (+1638) va adquirir per 27.000 lliures el senyoriu de Benifaió per subhasta davant la Reial Audiència, en 1612, i tres anys després va obtindre el títol de noblesa. Va estar casat amb Vicenta Alcongell, i fundà un vincle successori, d’estricta masculinitat i primogenitura a favor del seu fill primogènit, Joan Baptista Falcó de Belaochaga i Alcongell (+1646), en contemplació de matrimoni, en 1623, amb Joana Anna Ferrer i Milà, filla del noble Pere Ferrer i de Maria del Milà i del Milà, incloent-hi entre altres béns el senyoriu de Benifaió i les propietats que havien quedat a nom de la citada Caterina Figuerola, que incloïen «…la cassa y heretats que ha comprat de doña Catalina Figuerola y de Jofré, muller de don Miquel Sllava Jofré». Es fa manifest així com les dones dels senyors tenien una independència patrimonial dels seus marits, segons els furs valencians.

De Joana Anna Ferrer, esposa del senyor de Benifaió Joan Baptista Falcó sabem que era filla dels nobles Pere Ferrer i de Maria del Milà. En un document de 1645, demanen al rei la jurisdicció suprema i el «titulo gobernatoris» sobre el senyoriu de Benifaió, i un hàbit per a algun dels seus fills. La importància dels serveis a la monarquia per part dels Ferrer es fa palesa en el document. Així, sabem que Pere Ferrer, pare de Joana,  va ser per huit anys patge del rei Felip, i després serví per 14 anys en les guerres d’Itàlia i Flandes. Present en les Corts de Monsó de 1626 en l’estament eclesiàstic, com a subdelegat del comanador de Betxí, després ocupà per tres anys el càrrec de governador de Menorca, on va morir. El document recorda també que el germà de Joana, Jacint Ferrer, va morir a Tortosa, durant les guerres de Catalunya. Per la seua banda, Joan Baptista Falcó de Belaochaga només assenyala en el memorial que va servir entre 1618 i 1622  en Itàlia i assistia al moment present (1645) a Corts. I allò més sorprenent: confessen tindre nou fills!! Este document ens demostra que amb els enllaços matrimonials es posaven en joc no només importants masses patrimonials, sinó que s’incorporava a la família un conjunt de béns simbòlics, de patrimoni immaterial, en forma de prestigis i honors familiars, també de la branca femenina del llinatge.

El descendent hereu del senyoriu de Benifaió en la nissaga dels Falcó va ser Josep Falcó de Belaochaga i Ferrer (+1707), que va contraure matrimoni amb la noble Esmèria de Casp i Buysson, com diu la genealogia familiar «de opulenta e hidalga estirpe familiar». Josep Falcó assolí el senyoriu a la mort de son pare en 1646. Sabem amb seguretat que  habitaren la casa-palau de Benifaió. En 1678 Josep Falcó va estar empresonat per ordre del marqués de la Casta, Batlle General de València, i el seu oncle, l’influent «novator» valencià Fèlix Falcó de Belaochaga, intercedí davant el secretari del Consell d’Aragó, Jeroni Dalmau, demanat que l’apadrinara, assegurant que dins el Consell d’Aragó, comptava ja amb el favor del marqués de Castellnou «… primo hermano de su madre de don Joseph». Vegem com s’activaven les influències parentals de la branca femenina en benefici de la família.

Josep Falcó va veure empenyorades les rendes del senyoriu, en contraure un deute amb la ciutat de València, en l’administració de les carns, als voltants de 1680, en un moment de crisi econòmica per a la baronia de Benifaió. La situació familiar va canviar a favor de la família quan Esmèria de Caspe va adquirir, cap a 1698, els drets de cobrament d’un cens a càrrec de la ciutat de València, provinents del seu familiar, Francesc Anníbal Buyson,  de 8.200 lliures en propietat, que cobrien el deute familiar amb la ciutat de València. Tanmateix, la ciutat es trobava ja en plena crisi financera cosa que va complicar encara els plets, allargant-los pràcticament fins a les vespres de la desfeta d’Almansa.

Després de la Guerra de Successió, el senyoriu de Benifaió va recaure en el segon fill de don Josep, Antoni Falcó de Belaochaga i de Casp, militar borbònic, mort solter i sense descendència –el fill primogènit, també militar i austriacista, va haver de fugir a Barcelona després de la derrota d’Almansa–. El senyoriu recau breument en el seu germà Francesc Falcó de Belaochaga i Casp (+1714), també mort sense descendència. Heretà el germà, Miquel Falcó de Belaochaga i Casp (+1731), casat en 1693 amb la noble Clara Garcia de Tardajos Sotomayor i Genís (+1732), que proveí un fill a la titularitat de la baronia, Vicent Falcó de Belaochaga i Garcia de Tardajos, senyor de Benifaió entre 1731 i 1780. Deixà tres filles del seu primer matrimoni amb Fausta Julià, filla dels barons de Benidoleig: Vicenta –que heretà els títols de sa mare–, Pasquala i Joaquima. Donat el caràcter agnatici –ço és, d’estricta masculinitat– del vincle fundat en 1623, heretà el senyoriu de Benifaió el seu nebot Pasqual Falcó de Belaochaga i Pujades (+1812) després de guanyar un procés de successió davant la Real Audiència en 1785. Contractà en 1794 un afortunat matrimoni amb Maria de la Concepció Valcàrcel i Pasqual de Povil, filla del noble alacantí Antoni Valcárcel Pío de Saboia (1748-1808),[1] compte de Lumiares des de 1766 i príncep Pío de Saboia i marqués de Castel-Rodrigo des de 1799, quan mor sa mare. Un magnífic exemple de matrimoni ascendent. Va ser el seu fill, el guàrdia marina Pasqual Maria Falcó i Valcàrcel, baró de Benifaió, qui va rebre a més tots els importants títols de la casa materna. Mort a Florència en 1839 sense descendència, heretà la baronia de Benifaió i una llarga llista de títols nobiliaris el seu germà, Joan Falcó i Valcàrcel (1797-1873). Contractà matrimoni en 1822 a Milà amb la noble italiana d’ascendència austríaca Carolina d’Adda i Khevenhüller-Metz, amb la que va tindre tres fills, i a la mort d’esta, amb la seua germana Anna d’Adda i Khevenhüller-Metz, mare de l’últim baró efectiu de Benifaió, Juli Falcó i d’Adda. 

Hem vist al llarg del text com diversos matrimonis ascendents dels barons de Benifaió amb dones de la noblesa varen facilitar als titulars del senyoriu d’enlairar-se entre les principals famílies nobiliàries espanyoles, i fins i tot, enllaçar amb les principals cases nobiliàries, com els Alba i els Fernán-Núñez, al segle XIX.

Del liberalisme a l’actualitat, en forma d’epíleg

Imatge d’Adelina Domingo, al Programa Oficial de Festes de Benifaió de 1959

Des de finals del segle XIX, amb el liberalisme, una nova concepció de “família nuclear” s’imposa en la societat i les dones comencen a prendre les regnes del seu destí. Comencen també a valorar-se les seues qualitats individuals. Pel que fa a Benifaió, es valoren ja artistes, com les músiques Adelina i Llúcia Domingo, o la cantant Josefina Asíns. Malgrat els tímids avanços de la república, la dictadura va suposar un nou retrocés en els temes d’igualtat de gènere. En l’actualitat, i lluitant amb els molts entrebancs heretats de l’esdevenir històric, les dones de Benifaió s’incorporen amb naturalitat també en l’esport, la ciència, la cultura o la política. Cal valorar en este últim cas a les màximes representants polítiques locals de la història recent del nostre poble, Matilde Ferrà, primera alcaldessa en la Història de Benifaió, i després Amparo Arcís i Marta Ortiz. La democràcia proclama i exigeix la igualtat de drets i obligacions (socials, econòmics, educacionals, polítics, salarials…) i el respecte escrupolós entre gèneres. La societat actual reflecteix nous models de família i noves necessitats, econòmiques, socials, ecològiques, culturals i de desenvolupament en el que la figura de la dona ha de prendre un imprescindible protagonisme.

Imatges de publicitats de dones als programes de festes de Benifaió del segle XX.

Valga com a epíleg la notícia que fa poques setmanes pujava a les xarxes socials, del nomenament de la primera ministra de Finlàndia, Sanna Marin, de només 34 anys (és la primera ministra més jove del món), filla d’una família homoparental (criada per dues mares), que ha arribat al govern gràcies al pacte amb altres quatre partits polítics… tots dirigits per dones! I amb un gabinet compost en un 63% per dones… Finlàndia és un dels països amb major qualitat de vida del món, referent mundial en el seu sistema educatiu i en consciència ecològica… Un exemple que no deuria ser excepcional i un recordatori del que queda per fer. Per això, i pensant encara en tot allò que les dones han d’aportar a la nostra societat, voldria tancar amb les paraules del gran poeta Miquel Martí i Pol que voldria dedicar a les dones del present i del futur de Benifaió: «… tot està per fer i tot és possible». Bones falles.

Enric Marí Garcia. Cronista Oficial de Benifaió. Doctor en Història Moderna


[1] Erudit polígraf, epigrafista i numismàtic, se’l reconeix com un dels iniciadors de l’arqueologia valenciana i alacantina.

LA VILA RÚSTICA ROMANA DE LA FONT DE MUSSA (1922-2022). Materials per a una exposició

Enric Marí Garcia. Ed. Ajuntament de Benifaió, 2023

L’Ajuntament de Benifaió enceta les publicacions digitals amb llicència lliure amb el llibre d’Enric Marí que recull els materials aportats per a l’exposició presentada amb motiu del centenari de la troballa de l’ara mitraica de la font de Mussa de Benifaió, que ha estat cedida per primera vegada pel Museu de Belles Arts de València, amb motiu d’este centenari.

“Esta publicació recull els materials presentats a l’exposició “ARA MITHRA. La vila rústica romana de la Font de Mussa (1922-2022)” celebrada del 4 de novembre al 31 de desembre de 2022 al Centre Cultural Enric Valor de Benifaió, com a reforç als docents i alumnes dels centres educatius que s’han interessat i que l’han visitat -i als qui he tingut el plaer d’acompanyar en les visites guiades- amb motiu del centenari del descobriment de l’ara romana de la Font de Mussa. També està dirigida, clar està, als veïns de Benifaió i al públic en general interessats en la nostra Història”.

Ací teniu la publicació: