Resumen de “El linaje valenciano de los Roig. Memoria, familia y patrimonio a través de quince generaciones”
Enric Marí Garcia
[Llibre de família dels Roig de València. Biblioteca Valenciana, ms. 51 (fragment)]
Reconstruimos en este estudio el linaje de los Roig de València, y analizamos sus bases materiales, las estrategias de reproducción y sus relaciones sociales, familiares, de parentesco o económicas, con el hilo conductor del “libro de familia”, que inició en 1688 don Francisco Roig y Dou (1631-1692), en el que dejó a sus descendientes las noticias familiares de nueve generaciones desde el siglo XIV, y una detallada memoria sobre la gestión del patrimonio familiar. El libro fue continuado por sus descendientes hasta 1871, recogiendo hasta siete manos (siete generaciones), convirtiéndose así en uno de los más extensos e interesantes egodocumentos de la historiografía valenciana y europea. El documento, citado como el Manuscrito Alcalalí por Rodrigo Pertegás y por Roque Chabás, sirvió en parte como base para la reconstrucción de la familia medieval de los Roig en la introducción al Espill de Jaume Roig (1905) de Chabás, y ahora nos ha permitido el estudio de las diversas casas del linaje, que perduró a través de la Edad Moderna hasta enlazar con los Ruiz de Liori a mediados del siglo XIX, en el tránsito a la Contemporaneidad.
La exhumación documental y la revisión bibliográfica nos han permitido comprobar las estrategias de reproducción social, sucesorias, matrimoniales, biológicas, educacionales, sociales… y la construcción de un patrimonio material y también simbólico (heráldica, genealogía, entierro) de una familia tipo del patriciado urbano valenciano, ennoblecida en la Edad Moderna.
Establecemos en nuestro estudio una primera etapa, desde el siglo XIV a mediados del XVII, que definimos como una trayectoria ascendente, caracterizada por la importancia de las inversiones educativas y la promoción profesional de sus miembros, la consolidación de un prestigio social que los impulsó entre las elites municipales y la provisión de un conjunto de símbolos propios de la nobleza, hasta llegar al siempre deseado reconocimiento nobiliario. En cambio, calificamos en términos de supervivencia del linaje una segunda etapa que comprendería desde la segunda mitad del siglo XVII hasta el XIX, cuando, conseguida la condición nobiliaria, los Roig aumentan el patrimonio y lo consolidan a través de la vinculación, construyen nuevas redes familiares y sociales y, después de una crisis familiar interna, reaparecen entre las elites municipales borbónicas.
Mediante el acercamiento biográfico y el estudio microhistórico, nos hemos aproximado a la rama familiar que se extinguía con la muerte de doña Elena Roig (+1584), cuyos enlaces matrimoniales ascendentes les habían propiciado el reconocimiento nobiliario. Este personaje ha pasado a la historia por ser la fundadora de la cartuja de Ara Christi.
La rama principal del linaje ha sido estudiada a través de la figura del inquisidor Ambrosio Roig (+1647) y su ascendencia. Hijo del paterfamilias del linaje don Gaspar Roig (+1630), ennoblecido en 1612, su poliédrica figura crece en interés para la familia al fundar en su testamento una administración en la citada cartuja cuyas rentas debían destinarse a los estudios de los hombres del linaje, así como a la dotación de las mujeres que tomaran estado de casadas o de religiosas.
Extinta la rama principal, el linaje continuó con la rama secundaria iniciada por el hacendado Pedro Juan Bautista Roig (+1601), quien acumuló casa y tierras en Rocafort i que proveyó de estudios de Derecho en Salamanca a su hijo Juan Bautista Roig y Aznar (+1650). Éste desarrolló un extenso currículum jurídico en València, llegando a ser abogado de la Ciudad y destacándose a favor de ésta en el conflicto insaculatorio de 1645. Casado con Magdalena Dou, su red familiar incorporaba apellidos notables como los generosos Cabrera, los Monreal o los Lloris, asociados a la baronía de Alfarrassí. Obtuvo privilegio de nobleza en 1640 y murió diez años después, dejando herederos a sus dos hijos Tomás y Francisco, quien tomó las riendas de la casa tras la deshabilitación de su hermano por enfermedad.
Personaje clave para nuestro estudio (como escritor primigenio del libro y fundador del vínculo con los bienes que administró a través de diversas herencias familiares) Francisco Roig y Dou contrajo matrimonio con una hija del influyente político Mateo Moliner, cuyo clan incorporaba familias de juristas como los Gombau, los Ortí o los Vilarrasa. Tras una vida dedicada a la gestión del patrimonio familiar, muere en 1692, dejando vinculados bienes cuyas rentas alcanzaban las 1.200 libras brutas anuales, además de las 200 libras dejadas por el inquisidor Roig, a favor de su nieto primigenio, Francisco Roig y Ginart (+1722), menor de edad, tras las desavenencias paterno filiares con su único hijo, Vicente Roig y Moliner, cuya azarosa vida le llevó primero a contraer matrimonio a espaldas de la familia y después a ser condenado por oscuros delitos, y mediante consecutivas “económicas” a ser condenado a diversas prisiones del Mediterráneo. La fundación del vínculo en 1692 supone un cambio radical en las estrategias sucesorias familiares, en las que primaban los testamentos igualitarios o preferenciales.
[Llibre de família dels Roig de València. Biblioteca Valenciana, ms. 51 (fragment)]
Tras dos generaciones en la sombra, su descendiente don Francisco Roig y Deona (1704-1783), titular del vínculo, toma posesión en 1742 del cargo de regidor perpetuo por la clase de nobles de la ciudad de València. Vendió la plaza en 1759, para hacerse cargo de la hacienda familiar. En nuestro estudio hemos anclado la figura de este regidor a la historiografía valenciana del Setecientos, que se había ocupado de la composición social del colectivo borbónico sin poder apuntar a los orígenes de este personaje. Su muerte sin descendencia marca la extinción de la rama del linaje, que continuó sucesivamente en su sobrino, el jurista Juan Bautista Roig y Aguirre (+1803) y sus descendientes, Francisco de Paula Roig y Brisa (+1808) y Francisco de Paula y Carmen Roig y Mezquita (+1837), última poseedora del vínculo hasta su división entre sus herederos, en el entorno histórico de las nuevas leyes desvinculadoras.
Ya en los años centrales del siglo XIX, tras la desamortización y la exclaustración del clero regular, los herederos iniciarán un largo proceso judicial en defensa de las rentas y las propiedades de la administración dejada, dos siglos antes, en Ara Christi por el inquisidor Ambrosio Roig. En aquellos días, los Roig habían enlazado matrimonialmente con los Ruiz de Liori, barones de Alcalalí, y consultaron y anotaron algunas páginas del libro de familia, hasta el año 1871. La última descendiente de los Roig, Pascuala Pardines Peacocke y Roig de Mezquita contrajo matrimonio en 1850 con don José Matías Ruiz de Liori y fueron los padres de don José María Ruiz de Liori, erudito, polígrafo, político conservador, alcalde de Valencia y miembro de Lo Rat Penat, que fue amigo de Teodoro Llorente, Rodrigo Pertegás y Roque Chabás, cerrando así un precioso círculo entre la historia de la familia y la historia del libro.
En definitiva, con el estudio de las estrategias de reproducción social, constituidas a menudo entre los conflictos de los individuos, de la lógica generacional y de la pervivencia del linaje, restituimos para la Historia Moderna valenciana un linaje olvidado (a pesar de su presencia entre la oligarquía municipal durante más de cinco siglos) al tiempo que redescubrimos, para la historiografía valenciana, una preciada memoria personal, dada por perdida desde hace más de un siglo.
El discurso de defensa de la tesis puede consultarse en:
EL LINAJE VALENCIANO DE LOS ROIG.Memoria, familia y patrimonio a través de quince generaciones.
València 27 de setembre de 2017.
Enric Marí Garcia.
Bon dia. Abans d’entrar en la defensa d’aquesta tesis doctoral, voldria agrair als membres del Tribunal el haver acceptat la proposta de la designació i la seua dedicació a l’estudi del treball que hui defensem.
L’inici del nostre treball ve determinat per la troballa de l’anomenat “Manuscrito Alcalalí”, dins els estudis que emprenguérem per tal de sol·licitar la protecció del immoble que habitaren els Roig medievals, avui a recer de la Llotja de la Seda. Una memòria, iniciada en 1688 per don Francesc Roig i Dou, destinada als seus descendents i convertida en el llibre mestre de l’arxiu patrimonial dels Roig, amb la institució del vincle que l’autor fundà a favor del seu net primogènit, en 1692.
Consultat en el trànsit dels segles XIX i XX pel metge i historiador Rodrigo Pertegás, les seues notes biogràfiques, parcials, serviren a Roc Chabás per construir la biografia medieval dels Roig en la introducció a l’edició de 1905 de l’Espill del metge Jaume Roig, aquella narració d’un viatge vital en més de 16.000 versos en quarts ritmats, que constitueix un dels cims de la literatura catalana de tots els temps. Amb aquestes dades, la família medieval dels Roig ha passat en l’imaginari cultural valencià com a prototip de família de prohoms, membres d’un patriciat urbà que monopolitzà la vida ciutadana, política, cultural i socialment, de la València medieval i especialment del seu Segle d’Or.
El manuscrit conté notícies des del segle XIV i va ser continuat pels seus descendents fins al segle XIX, sobrepassant així els límits cronològics de la Edat Moderna. La qualitat de la seua escriptura primigènia, amb quasi 300 referències nominals dins la família, i el detall de l’administració del seu patrimoni, amb altres 1.400 cites nominals, entre les quals, moltes d’elles d’actes notarials, ens han permès la recerca de centenars de documents a l’hora de bastir el treball que ara defensem. Es excepcional la permanència del text dins la família tant de temps, així com la presència de fins a set mans (en definitiva, set generacions) a les seues pàgines.
Plantegem, doncs, l’objectiu d’aquesta Tesi Doctoral: L’estudi del llinatge dels Roig de València, de les relaciones familiars, de parentesc, econòmiques, socials… i les estratègies de reproducció social, amb el fil conductor del llibre de família.
Amb aquest propòsit, ens hem acostat en primer lloc als àmbits de l’Arxivística i als estudis sobre Cultura Escrita, per tal de conceptualitzar el llibre de família com a principal element de l’arxiu patrimonial de la Casa, i especialment com a expressió material i escrita del vincle creat pel seu autor.
La definició taxonòmica de “llibre de família” va ser aportada recentment per Raul Mordenti, avui àmpliament acceptada arran d’Europa, puntualitzant el concepte de livre de raisonfrancés, de les ricordanzeflorentines o des “llibre de compte i raó”, com se’ls coneix a les nostres terres, per tal de distingir-los d’entre el maremàgnum de escriptures memorialístiques, en tant que els defineix com a textos memorials, dietarístics, plurigeneracionals i concernents a la família.
Memorials, en tant que la finalitat fonamental d’aquests llibres és la de fer memòria, i per tant elegir, remarcant el caràcter actiu y creatiu de l’activitat memorialística; dietarístics, és a dir, portats al dia, i amb un caràcter ben específic: els llibres de família són construïts en forma de graella en dues dimensions, amb les divisions temàtiques per capítols, dins els quals es desenvolupa el calendari. És precisament aquesta escriptura en xarxa la que distingeix els llibres de família dels diaris o dels dietaris –en la definició en què s’entenen en la memorialística valenciana- desenvolupats en una única direcció marcada pel calendari; plurigeneracionals, definició que també els diferencia del diari íntim i l’autobiografia, donat que el llibre de família està concebut per a ser escrit per diverses mans consecutivament, i cada una d’elles representa més una generació que un individu, del qual el “jo” omnipresent és més un “jo” col·lectiu, familiar, que es renova en cada substitució generacional, presentant un infinit cercle de lectura/escriptura que conjura la pervivència del llinatge.
La darrera condició “concernents a la família”, reafirma la seua singularitat: la família recull els sis elements del sistema de comunicació lingüística de Robert Jacobson: la família és l’emissor, el missatge, el context, el codi, el canal i el receptor del llibre. Aquesta circumstància explica que no es troben al·lusions a una futura publicació d’aquestes escriptures, establint per tant que aquests llibres han estat destinats exclusivament a romandre als arxius familiar, motiu pel qual, si avui els trobem a altres dipòsits, ho serà per fets excepcionals (segrests revolucionaris, desmembrament de biblioteques o arxius, extinció de llinatges, donacions, catàstrofes….). Mordenti ha reclamat un canvi d’actitud d’historiadors i responsables d’arxius per tal de revisar les catalogacions y publicacions, de vegades mutilades, com també assenyala Casey, amb la fi de donar visibilitat a aquests escrits, que, dins dels anomenats egodocuments o “escriptures de l’àmbit privat”, avui son considerades precioses fonts per a la història social i per a la historia de la família.
En conseqüència, ens hem acostat a les noves corrents, que des de la Història Social i en especial sobre la Història de la família, han aportat els estudis que venen realitzant-se a les Universitats de Girona, Murcia, Castella-La Mancha o Alcalà de Henares, o per hispanistes con Dedieu o Casey. Precisament James Casey, en els seus estudis sobre la oligarquia granadina en l’Edad Moderna, es lamenta de la manca d’aquests documents de l’àmbit privat, avui, junt als processos judicials, (re)considerats com fonts privilegiades per a la Història Social.
Finalment, hem volgut apropar-nos a la Microhistòria familiar i a la construcció biogràfica, en entendre que el nostre estudi havia de prendre un enfocament micro… en tant que, deixant parlar al llibre de família, i extraient les dades pertinents dels documents exhumats, podríem apropar-nos de la forma més adient a la realitat de la família, de forma diacrònica.
La historiografia francesa al voltant dels livres de raison (Mouysset, Ruggiu, Casan) ens aportà les premisses metodològiques per a l’estudi d’aquesta mena de fonts: l’estudi del llibre, des d’una visió arqueològica, en la seua escriptura, les seus fonts, ritme, marques, silencis, buits; el coneixement íntim del seu autor i les motivacions de la seua escriptura; i l’estudi del procés de transmissió del llibre des de la seua concepció fins avui. Així dons, ens hem decantat per la Transcripció íntegra del llibre, la reconstrucció genealògica, la confecció d’una cronologia anotada i l’extracció d’índexs onomàstics i toponímics. El mètode de recerca nominal a través dels diferents arxius estudiats ens facilità l’obtenció d’una extensa documentació que ens ha permès traçar un discurs coherent des del món medieval al contemporani.
La recerca de la documentació dels Roig ens portà a estudiar altres documents de la família adquirits per Nicolau Primitiu i dipositats a la Biblioteca Valenciana, entre els que destaquen una còpia dels inventaris post-mortem de don Francesc Roig i Dou, junt al mateix llibre. L’estudi d’una carpeta de documentació de l’arxiu de la casa d’Alcalalí, en mans de l’historiador don Francesc Roca Traver, ens permetia transcriure i estudiar aspectes desconeguts fins ara sobre la fundadora de la cartoixa d’Ara Christi al segle XVI, així com comprovar diferent documentació judicial sobre el conflicte dels descendents del segle XIX al voltant de l’administració deixada per l’inquisidor Ambròs Roig. A l’Arxiu de la Corona d’Aragó hem estudiat altres registres sobre els títols de noblesa assolits per la família, així com sobre el tarannà vital i les vicissituds del díscol don Vicent Roig, fill de don Francesc, al seu pas per diferents presons de la Mediterrània Occidental. A l’Arxiu de la Catedral de València hem trobat documentació al voltant dels Roig al segle XVI, a més de consultar altres llibres de compte i raó, que hem pogut comparar amb el de la família Roig. L’Arxiu Municipal de València ens ha obert portes sobre la presència, entre les oligarquies municipals en època borbònica, del seu descendent, don Francesc Roig i Deona, documentació corroborada amb altra de l’Arxiu Històric Nacional. L’Arxiu de la Diputació de València conté dos plets entre els Roig i l’Hospital General, als segles XVIII i XIX, que ens han permès comprovar el manteniment del prestigi de la nissaga, i l’evolució del concepte de família extensa cap al de família nuclear, amb les disputes per les herències dels Roig en el trànsit cap a la Contemporaneitat. La documentació custodiada a l’Arxiu Diocesà de València sobre l’Escola de Crist ens ha facilitat les referències sobre espiritualitat i moralitat que es desprenen de l’escriptura primigènia del llibre dels Roig, i la presència del paterfamílias en la segona meitat del segle XVII a aquesta institució, així com els àmbits de sociabilitat que se’n desprenen. Els arxius del Regne de València i de Protocols del Col·legi del Corpus Christi de València ens han proveït de múltiple documentació notarial de la família, d’entre els quals podem destacar l’acte de divisió del vincle familiar.
Pero… qui varen ser els Roig?
Encara que la família ha estat ben estudiada per a l’Edat Mitjana, nosaltres hem volgut remarcar la importància de les estratègies hereditàries tardomedievals, on prevalien els testaments igualitaris o preferencials a favor de dos hereus amb clàusules substitutòries mútues; les estratègies educatives, amb inversions en l’àmbit professional de l’assistència hospitalària que la Ciutat medieval protagonitzava (recordem que Pere Roig, avi del metge i poeta Jaume Roig, ocupà el càrrec d’ administrador de l’Hospital de Sant Llàtzer durant 25 anys; el metge Jaume Roig, pare del poeta, va ser examinador de metges de la Ciutat, i el mateix Jaume Roig administrà diversos hospitals de la Ciutat, i arribà a ser metge de la reina María de Castella i de Joan II. Aquesta influència reial no pot explicar-se sense el seu oncle Francesc Roig, abat de Sant Bernat de Rascanya i del monestir de Santa María de la Real de Mallorca, així com del germà primogènit de Jaume Roig, l’eclesiàstic i també metge Pere Roig, de qui prové el patronat concedit pels Manresa als Roig, a la capella de Sant Mateu de la Catedral de València. La crònica familiar cita la amistat dels Roig amb el bisbe de Saragossa Dalmau de Mur, mecenes de la Seo de la capital d’Aragó i conseller i amic del Magnànim. També per al món medieval, hem volgut puntualitzar l’error, continuat fins avui, del primer Salvador Roig que se cita al llibre de família, probablement arrastrat de les cròniques municipals valencianes, i refermem la hipòtesi que fora el Jaume Roig que se cita a una escriptura en l’inventari port-mortem del metge Jaume Roig i que apareix elegit per la parròquia de Sant Llorens a principis del segle XIV.
Resulta evident que l’exèrcit de noms que suposa l’estudi de quinze generacions ens havia d’obligar a triar aquells personatges que pogueren lligar una història familiar al llarg de més de cinc segles. Així, per a la transició a l’Època Moderna, hem triat l’aproximació biogràfica de dos personatges de dues Cases del llinatge, extintes al segle XVI i al segle XVII. D’una banda, en acostar-nos a donya Elena Roig i la seua ascendència, trobem una branca de la nissaga que aconseguí per la via matrimonial relacionar-se amb importants famílies de l’oligarquia i la noblesa valenciana del segle XVI, com els Dassio/Casalduch, els Boïl, els Blanes o els Artés. Per a la Casa principal dels Roig, hem fet valdre una aproximació biogràfica de l’Inquisidor Ambròs Roig, fill de don Gaspar Roig (ennoblit en 1612). Ascendit a inquisidor general del Regne a la seua tornada a València, la figura polièdrica d’Ambròs Roig creix en interès per a la família dels Roig en constituir a la seua mort en 1647 una administració a la cartoixa d’Ara Christi, les rendes de la qual anaven destinades als estudis dels membres masculins del llinatge, així como a la dotació de les dones (prengueren estat de casades o de religioses).
Extingida aquesta branca principal, el llinatge dels Roig continua amb la branca secundària iniciada per l’hisendat Pere Joan Baptista Roig, que acumulà terres i casa a Rocafort, i que proveí d’estudis de Dret a Salamanca al seu fill baró Joan Baptista Roig. Aquest ocupà diferents càrrecs jurídics a la Ciutat de València, arribant a ser advocat de la Ciutat. Casat amb Magdalena Dou, la seua xarxa familiar incorporava cognoms notables de València, com els generosos Cabrera, els Monreal o els Lloris, associats a la baronia d’Alfarrasí. Entre les seues pertinences cal destacar una biblioteca de caràcter jurídic de més de 700 exemplars, una de les més grans biblioteques de les documentades entre els juristes valencians de l’època (exclosa d’aquest estudi per motius de conservació de l’original). Joan Baptista Roig obtingué privilegi de noblesa en 1640 i morí en 1650, fent hereus universals (seguint la tradició familiar medieval) als seus dos fills sobrevivents del matrimoni, Tomàs i Francesc. El menor Francesc hagué de deixar els estudies de Lleis després que el seu germà major, Tomàs, sofrís una “estranya sequedat de cerebro”. Francesc prengué les regnes de la Casa i en complir la majoria d’edat, dedicà la seua vida a la gestió d’un patrimoni malmès. La regularització i l’administració acurada del patrimoni heretat, així com la recepció de diferents herències al llarg de la seua vida, ocuparen el seu temps. Contractà matrimoni amb Marcelina Moliner, filla de Mateu Moliner, influent membre de l’oligarquia municipal valenciana, cap d’una nissaga que per la via matrimonial emparentava amb famílies de prestigiosos juristes com els Ortí, els Gombau o els Vilarrassa. Tingué un sòl fill, Vicent Roig i Moliner, i enviudà aviat, a conseqüència d’un desgraciat segon part de sa muller. Casà de nou amb Rafaela Vilarrasa (dins del clan dels Moliner), amb la que ja no obtindria descendència.
Acotem així una, des del segle XIV fins a mitjans del XVII, que podem definir com una trajectòria ascendent, caracteritzada per la importància de les inversions educatives i la promoció professional dels seus membres, la consolidació d’un prestigi social que els va impulsar entre les elits municipals i la provisió d’un conjunt de símbols propis de la noblesa, fins a arribar al sempre desitjat reconeixement nobiliari.
En canvi, hem caracteritzat en termes de supervivència del llinatge una segona etapa que abastaria des de la meitat del segle XVII al XIX, període en el qual els Roig, assolida la condició nobiliària, augmenten el patrimoni familiar i el consoliden a través de la vinculació. En aquest cicle temporal reconstrueixen noves xarxes familiars i socials. Després d’una crisi familiar interna, reapareixen entre les elits municipals borbòniques, ara ja en la classe de nobles, gràcies al prestigi assolit pel llinatge. Destaquem en aquest període algunes característiques com la gestió del patrimoni familiar com rendistes, l’especialització en els estudis de Dret i una certa endogàmia en les estratègies matrimonials en defensa de l’estatus social i econòmic.
En aquesta transició, destaca el personatge, clau per al nostre estudi i per a l’esdevenir del llinatge, de don Francesc Roig i Dou (1631-1692), autor primigeni del llibre de família. Quan donFrancesc va escriure la memòria familiar a la fi del segle XVII, va compilar en primer lloc una genealogia de la nissaga que abastava nou generacions, perquè els seus successors poguessin tenir notícia dels orígens i els honors dels seus avantpassats. Remarquem que la genealogia dels Roig va quedar compilada en un document estrictament de l’àmbit privat que, a diferència d’altres genealogies de l’època, eludeix la recerca d’avantpassats heroics. Per contra, l’autor ratifica, com a úniques fonts, la memòria oral dels que ha arribat a conèixer (reafirmant la importància de l’oralitat) i la documentació que ha pogut consultar. Es tracta doncs d’un treball desenvolupat, en certa mesura, amb un mètode històric, en el qual es desprèn un “pacte de veritat” amb la presència de la primera persona en la narració. L’autor es permet, a més, afegir altres ascendències d’avantpassats de línies laterals (esposa, mare, àvia …) amb la intenció de justificar diversos llegats testamentaris que van recaure en la família. Com a cap de família d’un llinatge recentment ennoblit, la genealogia familiar busca els fonaments de l’estirp, l’ordenació del temps familiar, la fixació de la identitat com clan i la provisió a la seva descendència d’un patrimoni immaterial basat en els honors i, sobretot, es un instrument que encadena drets i béns al llinatge.
Juntament amb la genealogia, don Francesc Roig descriu en les primeres pàgines L’heràldica familiar, com a representació plàstica del clan. El seu ús va ser constant en la família, almenys des de finals de l’Edat Mitjana, en emulació a l’estament nobiliari al qual desitjaven incorporar-se. El blasó dels Roig va quedar plasmat en llibres d’administració de les institucions que van regentar, en diverses cases de la seva propietat, en institucions de les que van ser benefactors, o a les seves sepultures.
A més de descriure l’heràldica, la memòria familiar aporta a les primeres pàgines les advertències per a la conservació dels drets de patronat, benifet eclesiàstic i dret de seputura del Roig a la capella de Sant Mateu de la catedral de València. Documentats des del segle XV i incorporats al vincle creat en 1692, van ser mantinguts amb zel pels successors com a túmul familiar i espai de representació pública del llinatge per excel·lència. Genealogia, heràldica i sepultura constituïen així un conjunt d’elements simbòlics que formava part dels fonaments del llinatge dels Roig. A diferència de les grans cases nobiliàries valencianes, els Roig, tanmateix, no van disposar d’una residència d’honor estable com a espai urbà simbòlic. Podem afirmar que la seva ubicació va ser itinerant, en funció de les canviants condicions econòmiques de la família, sense mantenir una residència familiar fixa a la ciutat de València.
Pel que fa a les bases materials de la família, hem d’assenyalar que cap dels béns de la hisenda dels Roig medievals va arribar a formar part del vincle creat per don Francesc Roig a la fi del segle XVII. La gestió poc acurada del patrimoni familiar i les oneroses despeses sumptuàries en l’exercici d’alguns oficis municipals, s’apunten al llibre de família com a causes que van acabar amb una bona part de les pertinences de la família. El detall de les propietats que van configurar el vincle dels Roig, el 1692, ens han permès l’anàlisi de les rendes de les que gaudirien els hereus. El vincle estava compost per un conjunt heterogeni de propietats rústiques, urbanes i censos que produïen gairebé 1.200 lliures de renda bruta anual, a les quals cal afegir 200 lliures anuals de l’administració fundada per l’inquisidor Roig († 1647).
Una renda considerable que permetia, si es gestionava adequadament, el suport de la Casa, tot i que la tasca no hauria de ser fàcil, tenint en compte l’atomització de les propietats rebudes i les circumstàncies diverses de la seva propietat o tinença. A través de la memòria familiar trobem precioses narracions sobre els problemes a què es van enfrontar per aconseguir rendes de predis rústics afectats per la baixa rendibilitat dels preus, de vegades agreujats per sequeres o inundacions, que repercutien en impagaments o abandonaments dels arrendadors; l’onerosa i constant necessitat del manteniment dels immobles urbans, alguns d’ells de contrastada antiguitat, els lloguers dels quals es trobaven estancats o fins i tot amb tendència deflacionista; o les dificultats del cobrament dels censos entre particulars, de vegades perduts per falta de notícies o confosos entre enrevessades herències.
La fundació del vincle per don Francesc Roig a la fi del segle XVII representa un canvi radical en les estratègies de successió de la família. No es pot explicar aquest canvi sense observar la debilitat de la xarxa familiar i social, debilitat a la qual va haver d’enfrontar-se aquest personatge. Don Francesc, que ja havia vist morir a dos germans, va ser testimoni de l’extinció de la branca principal de la família, de la mort prematura del seu pare i de la incapacitació del seu germà. A més, les expectatives per preparar al seu fill únic, Vicent Roig, orfe de mare, com el nou cap de família, es van veure frustrades quan, amb tot just 16 anys, el primogènit s’escapa de casa i, després d’un festeig clandestí, contreu esposalles al marge de la família. És el primer episodi d’un llarg enfrontament entre el pare, disposat a defensar una fèrria disciplina familiar, i les ànsies de llibertat d’un fill díscol que acabaria involucrat en foscos delictes, pels quals el seu pare va haver de intercedir en dues ocasions i que van acabar amb Vicente Roig a diverses presons. Davant aquestes circumstàncies, també els ponts oberts amb la família dels Moliner es debiliten. Per aquests motius, la constitució del vincle es produeix (gràcies a la llibertat de testar que recollia el règim jurídic foral valencià) a favor del seu net primogènit, com a hereu universal, un cop acumulat un considerable patrimoni a través de les diverses herències rebudes. La correlació gràfica del desacord familiar la trobem en una esgarrifosa damnatio memoriae en ratllar les línies de la genealogia del llibre de família, on el seu pare havia registrat, poc abans, la seva filiació.
En definitiva, cal destacar la constitució tardana del vincle, com és habitual entre l’oligarquia urbana, donades les limitacions patrimonials a l’hora de immobilitzar i concentrar els béns en un únic hereu. Pels Roig, aquesta institució significava l’abandonament de l’estratègia successòria dels testaments igualitaris o preferents, habitual en generacions anteriors, per designar un de sol. En aquest cas, la decisió de don Francesc Roig de constituir el vincle, a més del mimetisme social, estaria especialment condicionada per la vida dissoluta del fill i la por paterna que el seu fill dilapidés el patrimoni acumulat, així com la necessitat de posar fora de perill els béns en favor del seu net primogènit, fins i tot amb el risc que suposava nomenar hereu a un menor d’edat.
La conjuntura del segle XVIII va afavorir el manteniment d’aquestes bases materials, permetent que, en dues generacions, la família es llancés a l’adquisició d’altres béns, com hem documentat per al seu besnet, don Francesc Roig i Deona (1704-1783). El nou cap de família havia incorporat propietats per valor de més de setanta mil lliures. No obstant això, el nomenament de l’Hospital General com a hereu universal de donya Mariana Mayor, sa segona esposa, va significar per a la família, tenint en compte el nou règim de guanys instituït arran del triomf borbònic, la pèrdua de la meitat d’aquestes propietats.
El vincle fundat el 1692 es va mantenir en la família fins a la seva divisió en 1838, després de la mort de l’última tenidora, Carmen Roig i Mesquita (†1837), a conseqüència de les lleis desvinculadores de l’Estat liberal. Carmen Roig l’havia heretat després de l’extinció de la descendència del seu germà, Francesc de Paula Roig, en 1834. L’acte de divisió dels béns recull una valoració que sobrepassava les cinquanta mil lliures. Tot i constatar una reducció del seu contingut per vendes de propietats o pèrdua de censos, els Roig mantenien, després de les crisis bèl·liques dels convulsos primers anys del segle XIX, els béns més preuats del vincle. L’anàlisi patrimonial ens ha permès comprovar la revaloració dels predis rústics: mentre que les rendes agràries proporcionaven el 1692 el 61% del total de les propietats, el valor d’aquestes en 1838 superava el 77%.
Juntament amb el canvi d’estratègia successòria que significa la constitució d’un vincle en la família, hem observat una tendència a l’endogàmia social en les estratègies matrimonials, després de l’obtenció per la família dels honors nobiliaris. Si fins al segle XVI el llinatge va intentar la consolidació de relacions amb la noblesa valenciana a través d’enllaços matrimonials ascendents (com els Mercader, Borrell, Dassio, Blanes o Artés, per citar alguns exemples documentats), a partir del segle XVII aquestes aliances es restringeixen a famílies influents, essencialment en àmbits professionals de l’advocacia o la milícia, però no trobem cap intent per ascendir per la via matrimonial en el també fragmentat estament nobiliari. Podríem dir que els Roig, aconseguit l’estatus de nobles, no es van preocupar per seguir pujant esglaons en l’escala social, sinó per mantenir aliances amb famílies de les elits municipals.
Si els matrimonis de don Francesc Roig van aconseguir estrènyer vincles familiars amb els Moliner, Villarrasa, Ortí o Gombau, les aportacions dotals respectives van estar en la crítica del paterfamilias davant l’escassa qualitat de les mateixes i les dificultats del seu aprofitament real. Contrastar la documentació d’aquestes aportacions amb els escassos resultats de les transaccions matrimonials, ens permet obrir un dubte: ¿fins a quin punt les cartes dotals conservades en els registres notarials o arxius patrimonials són expressió escrita d’una realitat econòmica, o per contra -com s’entesta a demostrar l’escriptura del llibre de família- són només l’expressió d’un desig d’honorabilitat i unes estratègies socials que, amb la crisi del segle XVII, eren més paper mullat que una altra cosa?
Seguint la tradició formativa de la família des de l’Edat Mitjana, també en l’Edat Moderna, podem trobar en els Roig les petjades de la importància de la formació entre els components del llinatge. Tant els “llicenciats” Cristóbal Roig, al segle XVI, com el “llicenciat” Ambròs Roig, ja a principis del XVII, van obtenir un rellevant prestigi a través de la seva professió al Tribunal de la Inquisició que el llinatge va poder aprofitar amb l’obtenció de familiaturas o de càrrecs administratius associats a aquest tribunal. A partir del segle XVII, els estudis de Dret es revelen com sòlids trampolins professionals també a la Ciutat, mitjançant l’exercici de diversos oficis associats a l’advocacia en l’àmbit municipal. Per a això, es fa freqüent el pas per Salamanca, on va estudiar Joan Baptista Roig, o, almenys, el desig de preparar els descendent en algun dels seus col·legis. La institució testamentària de l’inquisidor Ambròs Roig d’una administració les rendes de la qual estaven destinades a l’estudi dels homes en universitats aprovades, va apuntalar aquesta estratègia d’inversió educativa adreçada a l’estudi de Lleis.
Pel que fa als àmbits de sociabilitat, és coneguda l’amistat de la família dels Roig medievals amb els Bou, la relació amb els Mercader, o la concessió de diferents marmessories, tutories o procuradories de personatges importants, com Caterina de Villena o Isabel Maça de Lizana a favor de metge i escriptor Jaume Roig († 1478). En una societat marcada per una religiositat que abastava totes les esferes de la vida, la influència de confessors en la redacció testamentària de la família podia també afectar a les seves decisions, com hem documentat als testaments de Elena Roig o de l’inquisidor Ambròs Roig.
Pel que fa a don Francesc Roig, coneixem l’amistat confessa amb professionals de la judicatura, com els doctors Jacint Sanchis d’Aguirre i Agustí Pareja, als qui avala en el càrrec d’assessor de la Diputació del General. També coneixem la seva relació d’amistat amb el jurista Miquel March, que va presentar les cartes dotals en les negociacions matrimonials amb la seva primera esposa; amb el notari Lluís Ribes, que rebrà el seu testament i redactarà l’inventari de béns a la seva mort; o amb Donat Sanchis del Castellar, l’esposa del qual fou padrina d’un net, juntament amb l’eremita Vicent Aiman de Cocentaina, “home pur i senzill, prestigiat com una bona ànima”. Novament relacions socials i religiositat entrellaçades en l’esdevenir de la família.
I és que don Francesc Roig presenta una religiositat profunda, intrínsecament relacionada amb la conservació de l’honor familiar. Només cal citar el manteniment de la Casa amb l’ajuda de Déu com a leitmotiv del propi llibre de família. També es rastreja aquesta religiositat en els constants consells sobre la conservació de la sepultura dels Roig, o en l’estricte compliment de misses votives a favor de tota la família, de la qual es responsabilitza, material i també espiritualment. En l’esfera parroquial, don Francesc Roig va estar involucrat en la construcció de la nova fàbrica barroca de Sant Bartomeu. A més, va formar part de diverses confraries i congregacions, de les que van proliferar a la València del seu temps. Aquestes institucions, compromeses en la promoció de bones obres i en la salvació dels seus membres, com ha assenyalat James Casey, eren espais de sociabilitat, sovint privatives d’un determinat col·lectiu. Don Francesc va ser inscrit pel seu pare com supernumerari de l’elitista Germandat de la Cel·la de Sant Vicent Ferrer y va ser durant anys secretari de l’Escola de Crist. Apareix com a administrador de la Casa de la Misericòrdia, i sabem que es trobava inscrit com “esclau” del Santíssim Sagrament de la parroquial de Sant Nicolau, a més de pertànyer a la “tercera ordre” de Sant Domènec i ser membre de número de la confraria de les Ànimes del Purgatori a Santa Creu, en la qual va ser també conservador i dipositari.
Per don Francesc el temps no ha passat gratuïtament i és nostàlgic quan es refereix a èpoques passades. Enalteix al seu avi, a qui no va conèixer, com honrat hisendat, però critica al seu pare, a qui qualifica de “desinteressat”, tot i el grau d’influència política que va aconseguir en la judicatura valenciana de l’època. Al final de la seva vida, don Francesc, malalt i tenallat per les desgràcies familiars, es refugia en la religió. Canvia una relíquia d’un sant barroc, Tomás de Villanueva, per un lignum crucis. Substitueix també la mortalla franciscana, que havia adquirit de jove, per l’hàbit dominic, i rebutja el dret d’enterrament a la metropolitana valenciana, per una senzilla sepultura unipersonal a les portes de la cel·la de Sant Vicent, al convent de Sant Domènec, novament un reflex de l’espiritualitat emanada des de l’Escola de Crist. Finalment, encomana a totes les divinitats la protecció dels familiars continguts en el llibre, convertint-se així en un “llibre de vida“, el llibre apocalíptic en què sant Miquel deixa memòria simbòlica dels salvats al Judici Final. Incrementa així el poder de l’escriptura -manllevant l’expressió a Petrucci-, també cap a l’esfera simbòlic-religiosa, en un llibre que és al mateix temps pràctica administrativa i confessió íntima, escriptura privada i monumenta patrimonial de la família.
Després de dues generacions a l’ombra, esvaïts els deshonors del fill, a mitjan segle XVIII els Roig recuperen el seu espai institucional dins de l’oligarquia valenciana. Don Francesc Roig i Deona (1704-1783) pren possessió del càrrec de regidor perpetu per la classe de nobles de la ciutat de València en 1742. Els informes favorables del municipi destacaven les circumstàncies de noblesa, rendes, béns i bona vida, fama i costums del sol·licitant, així com la possessió del vincle, les rendes del qual l’havien eximit d’exercir altres oficis manuals. Va abandonar la plaça en 1759, per ocupar-se de la hisenda familiar, una decisió que l’equipara, en certa manera, a la del seu ancestre i primer autor del llibre de família. Arran del nostre estudi, hem ancorat la figura d’aquest regidor a la historiografia valenciana del Set-cents, que s’havia ocupat de la composició social dels regidors borbònics sense poder apuntar als orígens d’aquest personatge. La seva mort sense descendència marca l’extinció de la branca del llinatge.
El llibre, com a símbol del caràcter precipu del vincle, va passar al seu nebot, el també jurista don Joan Baptista Roig i Aguirre (†1803), que s’havia ocupat de la defensa dels interessos del seu oncle en el procés judicial que va entaular l’Hospital General contra don Francesc Roig i Deona. A la fi del segle XVIII, el seu fill i hereu del vincle, don Francesc de Paula Roig i Brisa († 1808), reordena i regularitza l’administració de la Casa, revisant llindars, comprovant terminis dels deutes i recercant documentació en defensa dels seus drets patrimonials. Però, a més, exalça i rememora al vinculador, confecciona nous arbres genealògics i es fa càrrec de l’onerós trasllat de la capella de Sant Mateu a un altre espai de la Catedral de València, a conseqüència de la reforma academicista del temple metropolità.
El segle XIX vindrà marcat per les disputes familiars, arran els deutes confessats per don Francesc de Paula en el seu testament, entre els seus fills, Carmen i Francesc de Paula Roig i Mesquita. El vincle es dividirà, com ja hem citat, a la mort de la primera, en 1838. A partir dels anys centrals del segle XIX, després de l’exclaustració i la desamortització del clergat regular, els hereus iniciaran un procés judicial contra l’Estat en defensa de les rendes i les propietats de l’administració deixada dos segles abans en Ara Christi per l’inquisidor Ambròs Roig. En aquells dies, els Roig havien enllaçat matrimonialment amb els Ruiz de Liori, barons d’Alcalalí, i van consultar i actualitzar novament algunes pàgines del llibre de família fins a l’any 1871.
Amb la incorporació de l’escriptura de sis generacions de la família, el Manuscrit Alcalalí -com el va batejar Roc Chabàs, per trobar-se a l’arxiu patrimonial d’aquesta Casa-, passava de ser “el llibre de compte i raó de don Francesc Roig”, a convertir-se en “el llibre de família dels Roig”, ja que el caràcter holístic del seu contingut abasta la memòria i honors dels ancestres de quinze generacions, des del patriciat urbà valencià del segle XIV i la seva continuïtat genealògica; registra l’ennobliment en el segle XVII i la consolidació econòmica de la família; documenta la supervivència de la nissaga entre les elits municipals borbòniques del segle XVIII, així com la defensa dels drets patrimonials dels seus hereus en l’estat burgès, ben avançat el segle XIX.
En definitiva, amb l’estudi de les estratègies de reproducció social, constituïdes entre els conflictes de la lògica dels individus, de la pròpia generació i de la pervivència del llinatge, restituïm per a la Història de l’Edat Moderna valenciana, un llinatge oblidat (malgrat la pervivència de la família entre les elits municipals durant més de cinc segles), al temps que redescobrim, per a la historiografia valenciana, una preuada memòria, donada per perduda des de fa un segle.
Abans d’acabar, em permetrà el Tribunal reiterar l’agraïment per la seua presència i temps emprar, i fer-lo extensiu a les directores d’aquest treball, per la seua dedicació durant els molts anys de preparació i redacció d’aquesta Tesi. I per suposat, l’agraïment a tots els qui m’han suportat i empentat a continuar en aquesta tasca, molt especialment als amics (Angel, Empar…) i a la família presents, moltes gràcies per la vostra presencia i pel vostre suport. Fins ací “el que per ma part em toca” (com diria don Francesc Roig en acabar el llibre). Reste atent als suggeriments i comentaris del Tribunal. Moltes gràcies.
[Podeu trobar el text íntegre de la tesi doctoral en el següent enllaç: